FICHA CREADA POS SuSo bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 60

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Cloruro de dimetilcarbamoilo
Número UN: 2246
Sinónimos: Dimethylcarbamyl chloride; DMCC
Número CAS: 79-44-7
Número CE (EINECS): 201-208-6
Código Hazchem: 2X
Uso recomendado: Intermedio de síntesis química, principalmente en procesos industriales controlados.
Restricciones de uso: Sustancia muy tóxica y corrosiva; manejo exclusivo por personal especializado en instalaciones cerradas, secas y con ventilación eficaz.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Líquido muy tóxico por inhalación, ingestión y contacto cutáneo. Corrosivo para piel, ojos y vías respiratorias. Reacciona con agua y humedad liberando gases corrosivos y tóxicos. Vapores peligrosos incluso a baja concentración.
Estado físico y aspecto: Líquido incoloro a amarillento, fumante en aire húmedo.
Olor: Penetrante, irritante.
Riesgo por vapores: Vapores más pesados que el aire; pueden acumularse en zonas bajas, alcantarillas, fosos y recintos confinados.
Productos peligrosos de descomposición: Cloruro de hidrógeno, óxidos de nitrógeno, compuestos clorados irritantes y tóxicos.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Muy tóxico. Puede causar tos intensa, dolor torácico, broncoespasmo, edema pulmonar y lesión química grave de vías respiratorias.
Contacto con la piel: Provoca quemaduras químicas y absorción sistémica peligrosa; la contaminación puede progresar bajo la ropa.
Contacto con los ojos: Riesgo de lesiones graves o permanentes, con dolor intenso, lagrimeo y posible daño corneal.
Ingestión: Muy tóxico y corrosivo; puede producir quemaduras orofaríngeas y digestivas, vómitos, aspiración secundaria y afectación sistémica.
Efectos retardados: Posible aparición tardía de edema pulmonar tras exposición inhalatoria; la vigilancia médica debe mantenerse varias horas.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Combustible; el riesgo operativo principal es la toxicidad, la corrosividad y la reacción con humedad.
Punto de ebullición: Aproximadamente 165-170 °C
Punto de inflamación: En torno a 57 °C
Temperatura de autoignición: Tratar como combustible reactivo; el calentamiento intenso aumenta la emisión de vapores peligrosos.
Límites de explosividad: No se emplean como referencia principal en intervención; considerar atmósfera peligrosa si hay calentamiento, confinamiento o descomposición.
Riesgo de explosión: Los recipientes pueden romperse por calentamiento o sobrepresión. La reacción con agua o humedad puede ser vigorosa, con emisión súbita de vapores tóxicos y corrosivos. En espacios confinados puede producirse desplazamiento del aire y aumento del peligro respiratorio.
Medios de extinción adecuados: Polvo químico seco, CO2 y espuma resistente a alcoholes o compatible con productos químicos, si el foco es pequeño y el entorno lo permite.
Medios de extinción no adecuados: Chorro compacto de agua sobre el producto; evita también inundar el derrame porque puede intensificar la reacción y dispersar contaminantes.
Peligros específicos en incendio: Generación de humos muy tóxicos y corrosivos; posible liberación de HCl, óxidos de nitrógeno y vapores clorados. Puede atacar equipos, líneas y metales próximos por los humos ácidos.
Medida táctica clave: Priorizar refrigeración externa de recipientes expuestos, control de exposición del personal y valoración de retirada defensiva si la fuga no puede sellarse con seguridad.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción inicial: Aislar la zona, situarse a barlovento y mantener una distancia de seguridad amplia si existe emisión visible o sospecha de reacción con humedad.
Medios adecuados: Polvo seco, CO2 y espuma compatible para incendios incipientes o para protección de exposiciones, siempre que no se proyecte agua directamente sobre el producto.
Medios no adecuados: Chorro compacto de agua sobre el producto; el agua puede agravar la hidrólisis, aumentar la nube tóxica y salpicar material corrosivo.
Precauciones concretas: Refrigerar recipientes expuestos con agua pulverizada desde posición protegida, evitando contacto directo con el derrame. Cortar aportes de energía si puede hacerse sin riesgo. Preparar retirada si hay aumento de vapores, presión interna, fisuración de envases o pérdida de control de la escena.
Protección del área: Impedir acceso a sótanos, alcantarillas, fosos y desagües. Establecer perímetro ampliado si la nube se desplaza por viento o se acumula en zonas bajas.
Atmósfera de trabajo: Solo con equipo de respiración autónoma de presión positiva y protección química completa. No confiar en filtros convencionales.
Refrigeración de recipientes: Prioridad a contenedores cercanos, cisternas, bidones y conducciones; enfriar hasta después de cesar el calentamiento y verificar estabilidad antes de aproximación.
Criterio defensivo: Si el foco está implicado en incendio desarrollado, la estrategia puede ser contener, enfriar exposiciones y permitir combustión controlada con protección del entorno cuando el acceso no sea seguro.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas iniciales: Eliminar personal no esencial, aislar accesos y trabajar desde barlovento. Evacuar de forma inmediata si la fuga genera vapor visible, olor intenso o irritación respiratoria.
Control de la fuga: Si es posible y seguro, cerrar válvulas, orientar el envase y detener la pérdida sin contacto directo. No usar agua para lavar el producto en el punto de fuga.
Contención: Confinar con material inerte seco no combustible, como vermiculita seca o tierra seca. Crear barreras para evitar dispersión hacia desagües y puntos bajos.
Absorción: Recoger con medios no metálicos compatibles y transferir a recipiente resistente a corrosivos para gestión especializada.
Protección ambiental: Impedir entrada en alcantarillas, sótanos, cauces y redes de saneamiento. Vigilar el viento y la topografía del lugar.
Descontaminación: Tras retirada del grueso, la neutralización solo debe hacerse por personal experto y en condiciones controladas; la hidrólisis puede generar calor y vapores corrosivos.
Fuga con vapores: Considerar cortinas de agua solo para abatir nube a distancia y con criterio táctico, evitando contacto directo con líquido derramado.
Recuperación de la escena: Ventilar de forma natural o forzada únicamente cuando la atmósfera esté controlada y no exista riesgo de arrastre a otras zonas.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo de respiración autónoma de presión positiva obligatorio en intervención; no usar protección filtrante en concentración desconocida o elevada.
Protección corporal: Traje químico estanco a salpicaduras o encapsulado según concentración, riesgo de aerosol y posibilidad de contacto directo.
Guantes: Guantes resistentes a agentes químicos y corrosivos orgánicos, de selección específica; doble guante si hay manipulación prolongada.
Protección ocular y facial: Pantalla facial completa y gafas estancas si el traje no es encapsulado.
Protección complementaria: Botas químicas, cinta de sellado en uniones si procede, y descontaminación estricta de intervinientes, herramientas y líneas de manguera.
Control operativo: Limitar tiempo de exposición, evitar tareas en solitario y verificar que el equipo exterior no quede contaminado por arrastre secundario.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Norma general: Rescate solo con protección adecuada. Aviso médico urgente e información toxicológica inmediata.
Inhalación: Retirar al aire fresco sin exponer al rescatador. Mantener en reposo, aflojar ropa ajustada, administrar oxígeno por personal entrenado si procede y vigilar por posible edema pulmonar.
Contacto con la piel: Retirar ropa contaminada de inmediato y lavar con abundante agua durante al menos 15 minutos. Atención médica urgente, incluso si la lesión parece leve.
Contacto con los ojos: Irrigar de forma continua con agua durante al menos 15 minutos, manteniendo párpados abiertos. Traslado urgente a oftalmología y continuar lavado si persiste irritación.
Ingestión: Enjuagar boca. No provocar el vómito. Si la persona está consciente, mantener en reposo y traslado inmediato.
Observación clínica: Vigilar síntomas respiratorios retrasados, dolor torácico, tos persistente, disnea y signos de quemadura química.
Centro de Toxicología de España: Servicio de Información Toxicológica 91 562 04 20

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: En sistemas cerrados, con ventilación eficaz y control estricto de humedad ambiental. Evitar toda exposición directa y toda transferencia abierta.
Almacenamiento: En recipientes herméticos, secos, resistentes a corrosión, en zona fresca, ventilada y separada de agua y bases.
Medidas preventivas: Duchas de emergencia, lavaojos, cubetos de retención y procedimiento de actuación por fuga tóxica.
Segregación: Separar de oxidantes, bases, aminas, alcoholes, agua, alimentos y materiales incompatibles.
Inspección: Revisar estanqueidad, corrosión, ventilación del local y presencia de humedad antes de operar.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones secas y almacenamiento correcto.
Condiciones a evitar: Humedad, agua, calor excesivo, superficies calientes y confinamiento de producto calentado.
Incompatibilidades: Agua, bases, aminas, alcoholes, oxidantes fuertes y agentes nucleófilos reactivos.
Reactividad: Hidrólisis con desprendimiento de gases corrosivos y calor; puede acelerarse en ambientes húmedos o por salpicadura de agua.
Polimerización peligrosa: No se espera como riesgo principal operativo.
Productos de descomposición: HCl, óxidos de nitrógeno, humos clorados y compuestos irritantes.
Condición crítica: El calor combinado con humedad eleva rápidamente la toxicidad ambiental y el riesgo para los intervinientes.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad aguda: Muy elevada, especialmente por inhalación. Sustancia de alta peligrosidad sistémica.
Corrosividad: Intensa para piel, ojos y mucosas.
Órganos diana: Vías respiratorias, pulmones, piel, ojos y, tras exposición relevante, posible afectación hepática y renal.
Sensibilización: No es la preocupación principal frente a su toxicidad aguda y corrosividad.
Carcinogenicidad: Manejar con máxima prudencia por su potencial de riesgo crónico en exposiciones repetidas.
Dato operativo: Una pequeña exposición puede causar clínica intensa; el umbral de alarma debe ser bajo.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Ecotoxicidad: La liberación al medio acuático o al suelo puede producir daño por toxicidad directa y por formación de productos corrosivos.
Persistencia y degradación: Reacciona con agua y humedad, por lo que no debe considerarse estable en ambientes húmedos.
Movilidad: Alta preocupación por volatilización y migración de vapores a zonas bajas o cerradas; el vertido puede contaminar alcantarillado y suelos.
Bioacumulación: No se considera el riesgo ambiental prioritario frente a su reactividad y toxicidad aguda.
Medida ambiental: Evitar toda llegada a desagües, cursos de agua y redes de saneamiento; comunicar el incidente si hay afectación ambiental.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Prioridad táctica: Protección de intervinientes, control de nube tóxica y aislamiento temprano.
Decisión de mando: Valorar intervención defensiva si hay fuga activa, baja visibilidad, reacción con humedad o falta de posibilidad de sellado seguro.
Zonas: Establecer zona caliente amplia, corredor de descontaminación y control estricto de accesos.
Evacuación: Recomendada en dirección de la nube y en cotas bajas si hay vapores acumulados o olor penetrante.
Recipientes: Identificar si están íntegros, calentados o sobrepresionados antes de aproximación; si hay duda, enfriar y contener desde distancia.
Agua de intervención: Contener escorrentías; pueden volverse corrosivas y tóxicas. Evitar que el agua de extinción alcance la fuga.
Espacios confinados: Riesgo alto; no entrar sin monitorización, ventilación controlada y ERA.
Descontaminación de dotación: Prioridad absoluta al salir de zona caliente; revisar botas, guantes, traje y herramientas por contaminación secundaria.
Criterio de escalado: Solicitar apoyo especializado si hay cisternas dañadas, nube persistente, contaminación de alcantarillado o necesidad de trasvase.
Mensaje al mando: Este producto exige control atmosférico, distancia y disciplina de exposición; el error más probable es la sobreaproximación.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: DIMETHYLCARBAMYL CHLORIDE
Número UN: 2246
Clase de transporte: 6.1
Riesgo subsidiario: Corrosividad operativa relevante por formación de humos ácidos y reacción con humedad.
Grupo de embalaje: I
Código Kemler: 60
ADR/RID: Materia tóxica; aplicar medidas reforzadas de aislamiento, control de exposición, prohibición de fuentes de humedad y gestión prudente de derrames reactivos.
Etiquetado: Tóxico; considerar señalización complementaria por corrosividad en respuesta operativa.
Túneles y restricciones: Aplicar limitaciones ADR vigentes según itinerario, cantidad transportada y categoría de túnel.
Interés operativo: En transporte, priorizar inmovilización del vehículo, establecimiento de perímetro y evaluación de ventilación natural antes de cualquier aproximación.
Normativa de referencia: ADR/RID para transporte terrestre y criterios equivalentes para mercancías peligrosas en emergencias.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Producto muy tóxico y corrosivo, con reacción peligrosa frente a humedad. La prioridad es evitar inhalación y contacto, controlar la fuga sin agua directa y establecer descontaminación rigurosa.
Criterio de seguridad: Si no puede garantizarse sellado, control atmosférico y protección química completa, optar por estrategia defensiva y apoyo especializado.