Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 66
NÚMERO UN: 1599

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Dibromometano
Sinónimos: Bromuro de metileno; metileno dibromuro; dibromuro de metileno
Número CAS: 74-95-3
Número CE (EINECS): 200-824-2
Código Hazchem: 2X
Uso recomendado: Intermedio químico, disolvente especializado y uso industrial controlado
Restricciones de uso: Evitar usos no industriales, calentamiento, pulverización, espacios confinados y cualquier manejo sin ventilación eficaz

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Clasificación operativa: Líquido tóxico
Riesgos principales: Tóxico por inhalación, ingestión y absorción; vapores pesados; irritante; posible afectación del sistema nervioso central, hígado y riñón
Estado y aspecto: Líquido incoloro a ligeramente amarillento
Olor: Dulzón, tipo cloroformo; no fiable como aviso
Punto de ebullición: Aproximadamente 96-98 °C
Punto de inflamación: No se comporta como líquido fácilmente inflamable en condiciones normales
Temperatura de autoignición: Puede descomponerse por fuerte calentamiento; dato operativo más útil: evitar calor intenso
Presión de vapor: Moderada a temperatura ambiente; genera atmósferas peligrosas en zonas bajas
Densidad: Aproximadamente 2,5 g/cm3
Solubilidad en agua: Baja; se hunde y puede persistir como fase líquida
Riesgo por vapores: Vapores más pesados que el aire; acumulación en fosos, alcantarillas, sótanos y recintos cerrados
Productos de descomposición: Bromuro de hidrógeno, monóxido y dióxido de carbono y otros compuestos bromados irritantes/tóxicos

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Cefalea, mareo, somnolencia, náuseas, depresión del SNC, irritación respiratoria; a concentraciones altas puede provocar inconsciencia
Contacto piel: Irritación, desengrasado cutáneo; absorción percutánea posible si el contacto es importante o prolongado
Contacto ojos: Irritación intensa, lagrimeo, dolor, visión borrosa transitoria
Ingestión: Nocivo/tóxico; riesgo de depresión neurológica, vómitos y aspiración secundaria
Efectos sistémicos: Posible afectación hepática y renal; vigilar evolución retardada tras exposición significativa

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Comportamiento frente al fuego: El líquido en sí no suele sostener una combustión vigorosa, pero en incendio externo se calienta con rapidez, puede hervir, presurizar recipientes y generar rotura violenta con proyección de líquido y vapores tóxicos.
Riesgo real de incendio: El peligro principal no es la llama propia sino la descomposición térmica y la formación de gases muy tóxicos y corrosivos. Si el producto está confinado en bidones, cisternas o botellas, el calentamiento por radiación puede provocar fuga súbita, venteo o fallo catastrófico.
Riesgo de explosión: Bajo como líquido aislado, pero el riesgo operativo aumenta en recipientes cerrados expuestos al fuego, en espacios confinados con vapores acumulados y cuando el derrame entra en redes de saneamiento o fosos con atmósfera no controlada.
Atmósferas peligrosas: Los vapores son más pesados que el aire y pueden desplazarse a distancia hasta focos de ignición o zonas bajas; revisar sótanos, arquetas, imbornales, canalizaciones y huecos de ascensor.
Medios de extinción adecuados: Agua pulverizada para refrigeración intensa de recipientes, espuma para el fuego del entorno si existiera combustible adyacente, polvo químico seco o CO2 en focos menores no ligados al derrame.
Medios no adecuados: Chorro compacto directo sobre el producto derramado; aplicación descontrolada de agua que favorezca arrastre, salpicadura o propagación a desagües.
Productos peligrosos en incendio: Bromuro de hidrógeno, humos irritantes y tóxicos bromados, gases ácidos y productos de descomposición de alta toxicidad.
Señales para el mando: Si hay olor intenso, vapores visibles en zonas bajas, envases calientes o exposición prolongada a calor, tratar el incidente como evento tóxico de potencial ampliación aunque la llama sea limitada.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción inicial: Aislar de inmediato, situarse a barlovento, cortar si es posible la fuente de calor y establecer perímetro amplio por toxicidad atmosférica. Priorizar evacuación de áreas bajas, recintos cerrados y edificios colindantes si existe migración de vapores.
Extinción: Atacar el incendio del entorno con el agente apropiado. En recipientes expuestos, enfriar de forma continua y masiva con agua pulverizada desde posición protegida. Mantener vigilancia por posible rotura de envases y liberación súbita de vapores.
Precauciones concretas:
  No respirar humos ni vapores.
  No introducir dotaciones en sótanos, galerías, colectores ni espacios confinados sin medición atmosférica y ERA.
  Retirar recipientes solo si es seguro; si no, refrigerar a distancia y mantener el perímetro.
  Proteger desagües y evitar que el agua de extinción arrastre producto a saneamiento.
  Considerar contaminación secundaria de equipos, mangueras y calzado.
Protección del interviniente: ERA de presión positiva y traje químico cuando exista exposición directa, atmósfera no caracterizada o posibilidad de contacto con vapores concentrados. Doble guante químico y control de descontaminación a la salida.
Decisión táctica: Si el incendio afecta al producto en interior o en vehículo y no hay control de atmósfera, adoptar intervención defensiva; solo entrar para rescate o cierre de válvulas con protección completa y tiempo limitado.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar, ventilar si es posible sin dispersar la nube, eliminar personal no esencial, trabajar a barlovento y por encima del nivel del derrame si la topografía lo permite.
Control de fuga: Si puede hacerse con seguridad, cerrar válvulas, enderezar envases, obturar fugas compatibles y reducir la presión interna antes de cualquier manipulación. No improvisar sellados con materiales incompatibles.
Derrame pequeño: Absorber con material inerte no combustible, recoger con útiles antichispas y depositar en recipiente estanco y etiquetado. Evitar que el residuo quede en juntas, sumideros o huecos.
Derrame importante: Construir diques, cubrir imbornales, impedir acceso a alcantarillas y cursos de agua, y bombear a recipientes adecuados si la recuperación es segura. Vigilar la migración a sótanos y conducciones.
Práctica operativa: Al ser más denso que el agua y poco soluble, puede permanecer como fase líquida en puntos bajos y seguir emitiendo vapores durante tiempo prolongado. Revisar arquetas, fosos, cámaras de bombas y drenajes.
Descontaminación: Retirar primero el volumen libre, después limpieza controlada de superficies. Gestionar absorbentes, aguas y EPI contaminados como residuo peligroso. Mantener monitorización atmosférica durante la limpieza.
Evacuación: Si el derrame es importante, se extiende a interior, o hay vapores en saneamiento, ordenar evacuación preventiva de la zona afectada y de los niveles inferiores.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: ERA de presión positiva en intervención, rescate, fuga, medición y descontaminación inicial. Filtro no suficiente en atmósfera desconocida o con vapor intenso.
Protección corporal: Traje químico contra salpicaduras; en exposición probable o concentración alta, protección química reforzada compatible con trabajo en derrame tóxico.
Guantes: Butilo, vitón o equivalente compatible con halogenados; cambio inmediato si hay contaminación o deterioro.
Ojos/cara: Pantalla facial y protección ocular estanca.
Botas: Químico-resistentes, de caña alta y suela antideslizante.
Control operativo: Detector de oxígeno y de vapores del entorno antes de entrada. No confiar en el olor. Prevención de contaminación cruzada en manillas, escalas y herramientas.
Descontaminación del personal: Zona de retirada de EPI antes de abandonar el sector caliente; lavar y aislar material reutilizable hasta verificar que está libre de contaminación.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Teléfono Instituto Nacional de Toxicología (España): +34 91 562 04 20
Inhalación: Retirar al aire fresco, mantener en reposo, aflojar ropa ajustada y administrar oxígeno si hay dificultad respiratoria o saturación baja. Traslado urgente si hay síntomas neurológicos, respiratorios o pérdida de conocimiento.
Piel: Retirar ropa y calzado contaminados, lavar con agua y jabón abundantes durante varios minutos. Vigilar si la exposición ha sido prolongada, extensa o con piel lesionada.
Ojos: Irrigar con agua durante al menos 15 minutos, manteniendo párpados abiertos. Retirar lentes de contacto si es fácil. Valoración médica posterior.
Ingestión: Enjuagar boca. No provocar el vómito. No dar nada por boca a inconsciente o con náuseas. Traslado inmediato por riesgo de toxicidad sistémica y aspiración.
Observación clínica: Control de función respiratoria, neurológica, hepática y renal. Vigilar empeoramiento diferido tras exposición relevante aunque la sintomatología inicial sea leve.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Usar con ventilación eficaz, trasvases cerrados, equipos compatibles y control de derrames. Evitar aerosoles, calentamiento y trabajo en sótanos o fosos sin extracción.
Almacenamiento: Envases bien cerrados, zona fresca, seca y ventilada, protegida de calor, chispas y luz intensa. Mantener separados recipientes dañados o con fuga.
Segregación: Separar de oxidantes fuertes, bases fuertes, metales reactivos y materiales incompatibles con halogenados. No almacenar junto a alimentos, piensos ni combustibles.
Acceso: Restringido a personal instruido. Señalizar como tóxico y controlar inventario y estado de cierres.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento y uso controlado.
Condiciones a evitar: Calor intenso, llama, superficies muy calientes, confinamiento de recipientes calentados, radiación térmica prolongada y falta de ventilación.
Incompatibilidades: Oxidantes fuertes, bases fuertes, agentes reductores enérgicos y materiales que favorezcan descomposición o reacción exotérmica.
Reactividad operativa: El principal problema en siniestro es la emisión de vapores tóxicos, la sobrepresión de envases y la contaminación de espacios bajos o saneamiento.
Productos de descomposición peligrosos: Bromuro de hidrógeno y humos tóxicos irritantes; la descomposición por fuego empeora rápidamente la atmósfera interior.
Comportamiento ambiental de la reactividad: Puede permanecer en fase líquida en superficies frías y en grietas, liberando vapor de forma prolongada después del vertido inicial.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil: Sustancia de toxicidad aguda relevante por inhalación e ingestión; la absorción cutánea puede contribuir a la carga tóxica.
Órganos diana: Sistema nervioso central, hígado, riñón, vías respiratorias y ojos.
Signos de gravedad: Somnolencia marcada, desorientación, dificultad respiratoria, pérdida de consciencia, vómitos persistentes, irritación intensa o empeoramiento retardado.
Observación táctica: En exposiciones en recinto cerrado considerar víctimas múltiples por acumulación de vapores pesados y por caída secundaria en zonas bajas.
Vigilancia postexposición: Recomendar observación hospitalaria si hubo exposición significativa, síntomas persistentes o exposición en espacio confinado.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: Líquido denso, poco soluble y potencialmente persistente en subsuelo y red de saneamiento.
Impacto: Nocivo para organismos acuáticos en vertido significativo; puede contaminar aguas subterráneas y suelos permeables.
Medidas: Contener, recuperar y evitar arrastre por agua. Notificar a autoridad ambiental si alcanza cauces, colectores, terreno permeable o captaciones.
Prioridad ambiental: Proteger desagües, balsas, arquetas y drenajes; la migración subterránea puede prolongar el incidente más que el derrame visible.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones para el mando:
  Priorizar aislamiento amplio y control de atmósferas en zonas bajas.
  Considerar rescate con ERA incluso sin fuego si hay exposición en interior.
  Valorar evacuación preventiva de sótanos, alcantarillas y locales contiguos.
  Establecer sectores de descontaminación y control de aguas.
  Confirmar identidad por panel naranja, carta de porte y etiquetas del bulto.
Táctica recomendada: Intervención defensiva si existe fuga importante en recinto cerrado, atmósfera no caracterizada o posibilidad de migración a saneamiento. Solo paso a ofensiva si el control atmosférico y el cierre de la fuga están asegurados.
Puntos críticos: Zona baja, canalizaciones, arquetas, huecos de escalera, vehículos colindantes, salas de bombas y locales sin ventilación natural.
Control del personal: Limitar tiempo de exposición, rotar dotaciones y establecer vigilancia sanitaria de intervinientes por posible absorción cutánea o inhalatoria.
Gestión de recursos: Prever absorbentes compatibles, obturación de drenajes, recipientes de recogida, medición multigás y capacidad de descontaminación.
Peligros secundarios: Colapso por toxicidad del personal, contaminación de saneamiento y afectación de recintos anexos por vapores acumulados y persistentes.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
ONU/ADR: UN 1599 DIBROMOMETANO
Clase de transporte: 6.1
Grupo de embalaje: III
Kemler: 66
Etiqueta de peligro: Tóxico
Información útil en transporte: Revisar daños en envases, fugas lentas por cierres, acumulación en bajos del vehículo y necesidad de ventilación controlada. Detener el tráfico y aislar si hay nube en entorno cerrado o túnel.
Reglamentación operativa: Aplicar procedimientos ADR para mercancía tóxica, control de accesos, EPI químico y gestión de residuos y aguas contaminadas.
Observación de carga: Si el bulto está caliente, deformado o con olor intenso, tratar como fuga potencial antes de abrir compartimentos.
Actuación en vehículo: Evitar inspección en fosos o canaletas sin medición; ventilar desde arriba y controlar puntos bajos antes de cualquier manipulación.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen táctico: Producto tóxico líquido, poco inflamable pero peligroso por inhalación de vapores, absorción cutánea y descomposición térmica en incendio.
Prioridades: Aislar, ventilar, controlar zonas bajas, usar ERA, contener derrame y evitar entrada a saneamiento.
Nota final: La baja inflamabilidad no reduce el riesgo global; en siniestro domina la toxicidad atmosférica, la migración a espacios confinados y la contaminación secundaria.