Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo.
bomberiles.es
[ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER 60
NÚMERO UN 1541
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Acetanilida
Sinónimos: N-fenilacetamida; antifebrina; anilida acética
Número CAS: 103-84-4
Número CE (EINECS): 203-150-7
Código Hazchem: Puede variar según país; en intervención local usar guía ADR/ERG para tóxicos sólidos
Uso recomendado: Intermedio químico, laboratorio, síntesis orgánica, colorantes y especialidades químicas
Restricciones de uso: Evitar calentamiento, llama, chispas, generación de polvo y manipulación sin control de ventilación
Estado físico y aspecto: Sólido cristalino blanco a ligeramente grisáceo
Olor: Débil, aromático tenue
Punto de ebullición: Se descompone antes de hervir de forma útil para intervención
Punto de inflamación: Combustible al calentarse; puede arder con suficiente aporte de energía
Temperatura de autoignición: Tratar como sólido orgánico combustible; evitar asumir valor único en emergencia
Solubilidad en agua: Baja
Densidad: Aproximadamente 1,2 g/cm3
Uso de referencia ONU: Sólido tóxico orgánico, n.e.p., identificado habitualmente con acetanilida para este UN
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Toxicidad por ingestión e inhalación de polvo; irritación de ojos y vías respiratorias; sólido combustible; dispersión secundaria por polvo fino
Comportamiento en siniestro: Al calentarse puede fundir, escurrir, arder y emitir humos tóxicos; el polvo suspendido incrementa el riesgo de afectación respiratoria y ensuciamiento de superficies
Riesgo por vapores: Bajo a temperatura ambiente; el problema operativo real es el polvo y los humos de combustión o descomposición
Vía crítica de exposición: Ingestión accidental, inhalación de polvo/humos y contacto ocular
Observación operativa: Priorizar control de atmósfera, evitar barrido agresivo y limitar la dispersión mecánica del producto
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Efectos agudos: Nocivo si se ingiere; puede causar cefalea, mareo, náuseas, vómitos, somnolencia y cianosis por metahemoglobinemia
Inhalación: Irritación respiratoria, malestar general y posible afectación sistémica si hay exposición relevante a polvo o humos
Contacto con la piel: Irritación leve a moderada; la absorción cutánea es menos relevante que por ingestión, pero puede contribuir con exposición prolongada
Contacto ocular: Irritación, lagrimeo, dolor y enrojecimiento
Efectos retardados: Alteración del transporte de oxígeno por formación de metahemoglobina; vigilar cianosis, fatiga, disnea y confusión
Órganos diana probables: Sangre, sistema nervioso central, hígado y riñón en exposiciones significativas
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Sólido combustible orgánico; arde con dificultad moderada, pero mantiene combustión cuando se calienta, se funde o se deposita sobre superficies calientes.
Riesgo de explosión: Bajo en masa compacta; aumenta si existe polvo fino en suspensión, confinamiento, ventilación deficiente o presencia de focos de ignición que levanten nube combustible.
Riesgo real en incendio: La amenaza principal no es una detonación del producto, sino la generación de humos tóxicos, la extensión al embalaje y la reignición de residuos calientes o polvo acumulado.
Comportamiento en calor: Puede fundir y escurrir, contaminar superficies y entrar en descomposición antes de la ignición con emisión de gases irritantes.
Productos peligrosos de descomposición: Monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y humos orgánicos irritantes.
Condiciones que elevan el riesgo: Acumulación de polvo en vigas, falsos techos, palets, maquinaria o rincones; confinamiento; chispas; fricción; superficies calientes; rescoldos ocultos en envases o sacos.
Riesgo de explosión secundaria: Posible en recintos cerrados por nube de polvo y por recipientes expuestos al calor con rotura súbita, proyección de material o liberación brusca de humos.
Riesgo operativo clave: Falsa percepción de producto “poco peligroso” por su aspecto sólido; en realidad, el peligro táctico aumenta por dispersión, humo y contaminación de la escena.
Datos físico-químicos útiles: Presión de vapor muy baja a temperatura ambiente; volatilidad reducida; el riesgo aumenta al calentarse o pulverizarse. Límites de explosividad en nube de polvo: pueden ser relevantes si se genera aerosol fino y confinado. La combustión de polvo depositado puede pasar inadvertida y reavivarse con vibración o ventilación.
Lectura táctica: En incendio de almacén o carga, la prioridad es evitar el levantamiento de polvo y limitar la propagación a otros combustibles sólidos, embalajes y líneas de ventilación.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción inicial: Aislar, identificar el producto, trabajar a barlovento y establecer perímetro ampliado si hay humo denso, polvo visible o envases afectados.
Objetivo táctico: Proteger a las dotaciones del humo tóxico, evitar la dispersión del sólido y enfriar recipientes antes de que aumente la descomposición térmica.
Medios de extinción adecuados: Agua pulverizada para enfriar y abatir polvo; espuma resistente al alcohol si hay embalaje, cartón, palets o combustibles próximos; polvo químico seco para focos pequeños; CO2 en fuegos muy localizados y de acceso seguro.
Medios de extinción no adecuados: Chorro compacto de agua sobre derrames pulverulentos por dispersión del sólido; técnicas que remuevan brasas ocultas o levanten nube de polvo.
Precauciones concretas:
No atacar a presión directa el producto suelto.
Evitar abrir recipientes calientes salvo necesidad táctica.
Retirar embalajes no afectados sólo si la maniobra es segura.
Enfriar envases expuestos de forma continua y desde distancia.
Contener aguas de extinción y evitar su entrada en alcantarillado.
Mantener vigilancia de reignición en cajas, palets y capas de polvo.
Controlar humos en zonas bajas, fosos, sótanos y espacios con mala ventilación.
Recipientes expuestos: Si aparecen deformación, abombamiento, fuga o cambio rápido de color/humo, aumentar distancia y pasar a estrategia defensiva.
Ventilación: Sólo controlada y sin favorecer la propagación de polvo; priorizar extracción segura tras controlar el foco.
Intervención interior: Sólo con ERA y control atmosférico; si no se garantiza una atmósfera segura, no entrar.
Rescate: Prioridad a víctimas expuestas a humo o polvo antes que a la recuperación de material.
Enfriamiento de bultos: En instalaciones o vehículos, refrescar de forma prolongada los envases afectados y los adyacentes. Si la temperatura del bulto sube o hay olor más intenso, asumir descomposición y reforzar distancia.
Decisión de mando: Si el fuego afecta a carga apilada, tolvas o sacos, priorizar ataque defensivo exterior y protección de exposiciones frente a ataque interior prolongado.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar la zona, eliminar fuentes de ignición, limitar tránsito y evitar barrido en seco agresivo.
Control del polvo: Reducir levantamiento de partículas con niebla fina o humectación ligera y controlada; no inundar el derrame ni generar escorrentías innecesarias.
Protección del entorno: Bloquear sumideros, canaletas y accesos a alcantarillas; impedir que el material alcance cauces, sótanos o huecos de instalaciones.
Recogida del producto:
Recoger por aspiración industrial apta para polvo peligroso o por barrido suave de baja dispersión.
Introducir en recipientes cerrados, etiquetados y compatibles.
Si hay contaminación de absorbentes, gestionarlos como residuo peligroso.
Si hay gran derrame:
Delimitar un perímetro amplio.
Restringir el acceso a personal con protección respiratoria.
Valorar retirada con medios mecánicos y apoyo especializado.
Evitar que el producto entre en sistemas de ventilación o retorno de aire.
Descontaminación superficial: Limpieza húmeda controlada o aspiración final; evitar aire comprimido, cepillado vigoroso o soplado.
Criterio de evacuación: Si el derrame es en espacio cerrado o hay polvo visible persistente, evacuar y ventilar antes de reingresar.
Decisión de mando: Si existe duda sobre cantidad liberada, mezcla con otros productos o polvo en suspensión persistente, aumentar el perímetro y pasar a control con sectorización estricta.
Protección de drenajes: Priorizar obturación de sumideros y sifones antes de cualquier operación de lavado. El material fino puede migrar con facilidad y contaminar áreas alejadas.
Recuperación operativa: La retirada debe ser lenta y continua; si el polvo vuelve a levantarse con el paso de personal o con corrientes de aire, detener la maniobra y reevaluar el método.
Medida táctica clave: Evitar aspirar con equipos no aptos para polvo tóxico o potencialmente combustible; usar equipos diseñados para este fin y con puesta a tierra si procede.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Intervención con incendio o humos: ERA de presión positiva obligatoria y traje de intervención con protección química suplementaria frente a salpicaduras y deposición de partículas.
Derrame sin fuego: Si hay polvo suspendido o ventilación incierta, usar ERA; si la atmósfera está controlada y la exposición es baja, protección respiratoria de alta eficacia para partículas tóxicas y control médico posterior.
Protección corporal: Traje de protección química frente a salpicaduras, guantes de nitrilo, butilo o equivalente resistente, botas químicas y cubrebotas si hay contaminación del suelo.
Protección ocular/facial: Gafas estancas y pantalla facial en trasvase, recogida o riesgo de proyección de polvo.
EPIs concretos: ERA, guantes químicos de puño largo, ropa barrera frente a polvo, protección ocular cerrada y casco con protección cervical cuando exista humo o caída de partículas.
Descontaminación de EPI: Retirar y aislar prendas contaminadas; limpiar botas, guantes y herramientas antes de abandonar la zona caliente.
Control de exposición: Evitar arrastrar polvo sobre la manguera, el ERA o el material de intervención; usar doble guante si hay limpieza manual prolongada.
Protección complementaria: Si hay contacto con residuos adheridos o limpieza en superficie, usar capucha, cinta de sellado en puños si procede y bolsa cerrada para ropa contaminada.
Criterio sanitario: Toda dotación expuesta a polvo o humo debe pasar por descontaminación básica, control de síntomas y retirada de equipos con posible deposición.
Guantes y herramientas: Sustituir guantes si se humedecen o se impregnan; preferir útiles de mango largo para reducir exposición directa.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Teléfono Toxicología España: 91 562 04 20
Inhalación: Trasladar al aire fresco, mantener en reposo, vigilar respiración y coloración; administrar oxígeno por personal entrenado si hay disnea, cianosis o alteración del nivel de conciencia.
Contacto con la piel: Retirar ropa contaminada y lavar con agua y jabón abundantes durante varios minutos; no usar disolventes.
Contacto con los ojos: Irrigar con agua o suero abundante, manteniendo párpados abiertos; retirar lentes de contacto si es fácil hacerlo.
Ingestión: Aclarar la boca, no provocar el vómito, no dar comida ni bebida si está somnoliento; traslado urgente para valoración médica.
Signos de gravedad: Cianosis, debilidad, cefalea intensa, confusión, somnolencia, taquicardia, disnea o vómitos persistentes.
Nota clínica útil: Sospechar metahemoglobinemia ante coloración azulada que no mejora con oxígeno; comunicar exposición a acetanilida o tóxicos aromáticos similares.
Vigilancia: Observar al menos respiración, pulso, estado neurológico y coloración de mucosas. Si hay empeoramiento tardío tras una exposición aparentemente leve, considerar absorción sistémica.
Traslado: Prioridad médica si existe exposición por inhalación en espacio cerrado, ingesta, cianosis o alteración de conciencia.
Descontaminación previa: Retirar ropa y calzado contaminados antes de introducir a la víctima en vehículo sanitario si ello no retrasa la asistencia vital.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar generación de polvo, calor excesivo, contacto innecesario y transferencia abierta; trabajar con extracción localizada.
Almacenamiento: Guardar en envases bien cerrados, secos, frescos y separados de oxidantes fuertes y fuentes de calor.
Segregación: Mantener lejos de ácidos fuertes, agentes nitrantes, hipocloritos, peróxidos y materiales comburentes.
Medidas preventivas: Limpieza frecuente, control de fugas de polvo, etiquetado claro y acceso restringido.
Restricción operativa: No usar aire comprimido para limpiar restos; no almacenar junto a material combustible fino o absorbente contaminable.
Condiciones óptimas: Lugar fresco, seco y ventilado, sin radiación térmica directa ni acumulación de polvo sobre estructuras y luminarias.
Control de inventario: En almacenes o laboratorios, verificar integridad de sacos o bidones, separación de incompatibles y ausencia de focos de calor.
Respuesta preventiva: Si aparece apelmazamiento, cambio de color u olor más intenso, aislar el lote y valorar degradación por calor o humedad.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales, seco y protegido del calor; puede degradarse por exposición térmica prolongada.
Condiciones a evitar: Calor intenso, llama abierta, chispas, generación de polvo, acumulación en capas, confinamiento y superficies calientes.
Incompatibilidades: Oxidantes fuertes, agentes nitrantes, cloruros de acilo, anhídridos reactivos, hipocloritos y materiales que favorezcan oxidación intensa.
Descomposición peligrosa: Con calor o incendio puede liberar humos tóxicos con óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y vapores orgánicos irritantes.
Reactividad operativa: Baja a moderada; el riesgo principal es térmico y toxicológico, no una reacción explosiva espontánea.
Indicadores de inestabilidad: Olor más intenso, coloración anómala, apelmazamiento por humedad o calentamiento local del almacén.
Productos a evitar en el contacto táctico: Espumas o soluciones contaminadas que puedan arrastrar el sólido a drenajes sin contención.
Escenario de alarma: Si se mezcló con oxidantes o nitrantes, aumentar el nivel de precaución porque puede crecer la reactividad térmica y la emisión de gases irritantes.
Comportamiento frente a agua: El agua no suele provocar reacción violenta, pero puede dispersar contaminantes y generar lixiviados; usarla con objetivo de enfriamiento o abatimiento controlado, nunca como lavado libre.
Señal de descomposición: Humo acre, oscurecimiento del producto o calentamiento interno del bulto deben interpretarse como pérdida de estabilidad.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil para intervención: Sustancia nociva; la absorción significativa puede causar metahemoglobinemia y depresión del sistema nervioso central.
Síntomas orientadores: Cefalea, mareo, náuseas, vómitos, debilidad, cianosis, taquicardia, somnolencia y respiración rápida o dificultosa.
Exposición repetida: Puede afectar sangre, hígado y riñón; mantener vigilancia sanitaria si hubo contacto relevante.
Vía más preocupante: Ingestión accidental e inhalación de polvo fino o humos.
Criterio operativo: Toda víctima con cianosis, alteración neurológica o empeoramiento tras exposición debe considerarse prioritaria y comunicada a toxicología.
Datos útiles para el mando sanitario: La falta de mejoría con oxígeno no descarta toxicidad sistémica; pensar en alteración de hemoglobina cuando exista coloración azulada desproporcionada.
Seguimiento: Puede requerirse observación hospitalaria si la exposición fue intensa, especialmente en espacio cerrado o con ingesta accidental.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: Sustancia orgánica tóxica; evitar liberación al medio y arrastre por aguas de extinción.
Medio acuático: Puede resultar nociva para organismos acuáticos en concentraciones suficientes y contaminar sedimentos o lodos.
Persistencia relativa: Moderada; la contaminación suele requerir retirada física del sólido y gestión de residuos.
Medida clave: Contención temprana, recogida mecánica y protección del drenaje; no lavar hacia la red.
Gestión ambiental: Priorizar recuperación del producto derramado y de absorbentes contaminados para entrega a gestor autorizado.
Impacto operativo: Los finos pueden adherirse a superficies y seguir movilizándose con lluvia o lavado posterior; asegurar limpieza final y contención secundaria.
Protección de aguas: En proximidad a cauces, balsas o captaciones, elevar el nivel de contención y avisar a la autoridad competente si existe arrastre.
Residuos: Gestionar como residuo peligroso el producto recuperado, absorbentes, ropa desechable y agua de lavado contaminada.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones iniciales:
Confirmar nombre, UN, etiquetado y tipo de bulto.
Establecer zona caliente, tibia y fría.
Trabajar a barlovento y, si es posible, desde cota superior respecto a polvo o humos.
Activar descontaminación si hubo exposición.
Prioridades tácticas:
1. Rescate y alejamiento de expuestos.
2. Control de polvo, humo y vapores.
3. Enfriamiento de embalajes y aislamiento de focos.
4. Contención de escorrentías y residuos.
Decisión de mando: Si hay polvo visible, humos densos, confinamiento o afectados con cianosis, aumentar perímetro y pasar a control con ERA y sectorización estricta.
Si hay incendio de carga o almacén: Favorecer ataque defensivo con enfriamiento exterior y protección de exposiciones; evitar entrada prolongada si no mejora claramente la atmósfera.
Si no hay fuego: Priorizar recogida controlada y ventilación prudente frente a lavado con agua.
Evacuación: Valorar evacuación de espacios cerrados, plantas inferiores y áreas conectadas por conductos si se dispersa polvo.
Apoyo técnico: Solicitar unidad especializada cuando exista gran cantidad, duda sobre mezcla o presencia de recipientes dañados.
Seguimiento: Verificar limpieza final de herramientas, ruedas y EPIs antes de abandonar la escena.
Decisión crítica: Si el producto está en sacos, bidones o tolvas con calentamiento interno, no confiar en el aspecto externo; medir atmósfera y temperatura de envases antes de aproximación final.
Zona de exclusión: Ampliar el perímetro si el viento arrastra polvo o si el material está sobre hormigón, suelos con juntas o sistemas de ventilación que puedan redistribuirlo.
Control del mando: Designar un interviniente para vigilar evolución térmica, otro para drenajes y otro para descontaminación. La dispersión por múltiples tareas empeora la escena.
Criterio de retirada: Si no se puede evitar la nube de polvo o el humo se concentra, retirar personal y pasar a intervención defensiva con medios a distancia.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
ONU: 1541
Designación transporte: Sólido tóxico orgánico, n.e.p. (acetanilida)
Clase de peligro: 6.1
Grupo de embalaje: III
Etiqueta: Tóxico
ADR/RID: Materia tóxica sólida; verificar documento de transporte para cantidad, tipo de bulto y disposiciones especiales
Kemler: 60
Información útil de transporte: Puede viajar en bultos, sacos, cajas o bidones; el riesgo operativo aumenta con embalajes dañados, derrame de polvo y carga mezclada con combustibles.
Actuación en accidente de transporte: Aislar, evitar polvo en suspensión, controlar drenajes y no manipular la carga sin protección respiratoria.
Reglamentación práctica: Tratar como mercancía peligrosa tóxica de clase 6.1, con prioridad en protección de intervinientes, descontaminación y gestión del residuo.
Observación de mando: Consultar carta de porte, paneles y marcas; si la identificación es dudosa, asumir escenario tóxico sólido orgánico hasta confirmación.
Utilidad táctica en carretera: Si hay fuga en vehículo o contenedor, inmovilizar el tráfico, evitar nubes de polvo por viento y mantener alejadas las fuentes de ignición y los desagües.
Transporte a granel o en sacos: Si la carga está volcada, tratar la zona como derrame de sólido fino con riesgo de dispersión por rodadura, paso de vehículos y corrientes de aire.
Exigencia operativa: No permitir reapertura de bultos sin control de polvo y sin confirmar que el envase no está caliente o deformado.
XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Producto tóxico en forma sólida, combustible al calentarse y peligroso sobre todo por polvo, humos y contaminación secundaria.
Punto clave: La amenaza principal para bomberos es la exposición respiratoria y la posible metahemoglobinemia en víctimas.
Conducta recomendada: Intervenir con control estricto de polvo, ERA cuando exista atmósfera no segura, enfriamiento de embalajes, contención de aguas y retirada mecánica del producto.
Criterio prudente: Si el embalaje, nombre comercial o documentación generan duda sobre pureza o mezcla, aplicar medidas de la clase 6.1 y escalar recursos especializados.
Mensaje final: En este producto, la táctica correcta suele ser aislar, no dispersar, enfriar, contener y retirar con protección respiratoria estricta.