Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 50
NÚMERO UN: 1470

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Nitrato de plomo
Sinónimos: Nitrato plumboso; plomo dinitrato
Número CAS: 10099-74-8
Número CE (EINECS): 233-245-9
Código Hazchem: 1Z
Uso recomendado: Reactivo químico, síntesis, laboratorio, procesos industriales específicos
Restricciones de uso: Sustancia oxidante y muy tóxica; evitar usos no controlados y cualquier manejo sin medidas estrictas de protección
Identificación para transporte: Sustancia comburente, tóxica y peligrosa para el medio ambiente

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Oxidante fuerte; intensifica incendios. Tóxico por ingestión e inhalación de polvo. Riesgo acumulativo por plomo. Muy peligroso para el medio acuático.
Estado físico y aspecto: Sólido cristalino blanco o incoloro
Olor: Prácticamente inodoro
Densidad: Aproximadamente 4,5 g/cm3
Solubilidad en agua: Alta
Riesgo por vapores: Bajo en frío; riesgo principal por polvo y humos tóxicos en incendio
Comportamiento en siniestro: No es combustible, pero alimenta la combustión de materias orgánicas, combustibles, reductores y materiales finamente divididos

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Vías de exposición: Inhalación de polvo, ingestión, contacto con piel y ojos
Efectos agudos: Irritación de ojos y vías respiratorias, dolor abdominal, náuseas, vómitos, cefalea, debilidad, sabor metálico
Efectos sistémicos: Toxicidad por plomo con afectación neurológica, hematológica, renal y gastrointestinal
Efectos crónicos: Riesgo de saturnismo, anemia, neuropatía periférica, daño renal, alteraciones reproductivas y efecto acumulativo
Poblaciones sensibles: Embarazadas, menores y personal expuesto repetidamente

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Comportamiento frente al fuego: No arde, pero actúa como comburente y puede provocar ignición o reactivación de incendios en contacto con materiales combustibles
Riesgo real en escena: Puede acelerar la propagación del fuego sobre papel, madera, textiles, plásticos, aceites y residuos orgánicos; la contaminación de un foco con este sólido puede convertir un incendio moderado en uno de alta energía
Riesgo de explosión: No suele detonar por sí solo, pero el calentamiento, el confinamiento o la mezcla con materiales incompatibles puede generar reacción violenta, sobrepresión y rotura de recipientes
Incompatibilidades críticas en incendio: Materias orgánicas, reductores, polvo metálico, azufre, fósforo, cianuros, sulfuros y combustibles líquidos o sólidos
Productos peligrosos de descomposición: Óxidos de nitrógeno y humos tóxicos de plomo
Medios de extinción adecuados: Agua en gran cantidad para enfriar, abatir polvo y proteger exposiciones; niebla de agua para control térmico y dispersión limitada; adaptar el agente al combustible envolvente
Medios de extinción no adecuados: No usar chorro compacto sobre derrames de polvo porque dispersa contaminación; evitar agentes secos, espuma o CO2 como única medida cuando el oxidante sigue alimentando el foco
Parámetros físicos relevantes: Punto de inflamación no aplicable; temperatura de autoignición no aplicable al producto puro; límites de explosividad no aplicables al sólido, aunque sí pueden generarse mezclas peligrosas con combustibles finamente divididos
Punto de ebullición: Se descompone por calentamiento antes de hervir
Precaución clave: El mayor peligro no es que el producto arda, sino que haga arder más rápido lo que le rodea y que la humareda contamine la zona de intervención

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Estrategia operativa: Priorizar control de exposición, enfriamiento de envases y separación del oxidante respecto al combustible. No atacar el foco sin valorar si el material oxidante sigue alimentando la combustión.
Medios de extinción adecuados: Agua en gran cantidad desde posición segura; niebla de agua para enfriar recipientes, proteger estructuras y abatir polvo; extinción del combustible circundante con el agente compatible con ese combustible.
Medios de extinción no adecuados: Evitar usar espuma, polvo químico o CO2 como única respuesta cuando el producto está involucrado y sigue aportando oxígeno; evitar cualquier técnica que disperse el sólido o la ceniza contaminada.
Precauciones concretas: Aislar amplio perímetro, trabajar a barlovento, establecer control de accesos, retirar combustibles próximos solo si es seguro, proteger desagües, y mantener vigilancia de reignición por presencia de material oxidante en superficies o grietas.
Enfriamiento de recipientes: Aplicar agua pulverizada sostenida sobre envases expuestos al calor; considerar ruptura por aumento de presión y proyección de contenido. No acercarse a recipientes deformados o ennegrecidos sin evaluación térmica previa.
Control de vapores y humos: Los humos pueden contener óxidos de nitrógeno y compuestos de plomo; evitar exposición directa, establecer sector de exclusión y no permitir retornos prematuros a la nube.
Intervención interior: Solo si es imprescindible, con ERA autónomo, protección química adecuada y línea de retroceso clara. Si existe carga de fuego relevante o atmósfera contaminada, preferir ataque exterior.
Evacuación: Ampliar y mantener evacuación si hay incendio desarrollado, generación de humo visible, recipientes calientes o presencia de materiales orgánicos contaminados. Evitar exposición de población sensible.
Reentrada: No autorizar entrada sin medición, ventilación y verificación de ausencia de riesgo por polvo y contaminantes tóxicos.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar, señalizar, impedir paso, eliminar fuentes de combustibles cercanas y evitar cualquier barrido en seco que levante polvo.
Protección ambiental: Bloquear alcantarillas, sumideros, cunetas y cauces. El producto es muy tóxico para el medio acuático y puede movilizarse por escorrentía.
Control del derrame: Reducir la dispersión con mínima humedad si hay polvo en suspensión, pero sin generar arrastre hacia drenajes. Utilizar barreras y recogida mecánica cuidadosa.
Recogida: Emplear pala, aspiración industrial con filtro adecuado o medios no chispeantes. Introducir el residuo en recipientes limpios, cerrados y etiquetados para gestión como residuo peligroso.
Absorbentes: Usar material inerte no combustible. No emplear serrín, papel, trapos ni absorbentes orgánicos que puedan reaccionar con el oxidante.
Fuga desde envase: Si el envase está íntegro pero comprometido, sobreembalar y mover solo si no hay liberación de polvo ni calor residual. Si hay rotura importante, priorizar confinamiento y retirada por personal protegido.
Descontaminación: Limpiar de forma controlada con la mínima agua necesaria, recogiendo escorrentías. La limpieza debe impedir que el plomo pase al terreno o al alcantarillado.
Criterio de escalado: Si el derrame afecta a superficie amplia, material combustible o red de saneamiento, considerar apoyo especializado y evacuación de áreas próximas.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: ERA autónomo en incendio, humo, polvo elevado, atmósfera desconocida o ventilación deficiente; en derrame con polvo, respirador con filtro P3 solo si la escena está fría, controlada y evaluada.
Protección ocular: Gafas estancas con pantalla facial cuando exista polvo, salpicadura o manipulación de residuos.
Protección de manos: Guantes químicos resistentes a sales inorgánicas y con buena destreza; doble guante si hay recogida prolongada o contaminación intensa.
Protección corporal: Traje de intervención química o de protección frente a partículas y salpicaduras, con botas químicas y cierre hermético en muñecas y tobillos.
Protección adicional: Evitar arrastre de contaminación por plomo. Segregar, embolsar y descontaminar EPIs reutilizables; desechar o gestionar los desechables como contaminados.
Nivel operativo recomendado: Máxima protección en incendio; protección química con ERA y control de descontaminación en derrames relevantes, espacios cerrados o presencia de polvo visible.
Nota táctica: La piel y la ropa pueden actuar como vector secundario de contaminación; no permitir retirada de EPIs fuera de la zona sucia.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Retirar al aire fresco, mantener en reposo y vigilar respiración. Si hay tos, disnea, malestar o exposición intensa, asistencia médica urgente.
Contacto con ojos: Lavar con agua abundante durante al menos 15 minutos, retirando lentes si es fácil. Requiere valoración médica por riesgo de irritación persistente y contaminación secundaria.
Contacto con piel: Quitar ropa contaminada, lavar con agua y jabón, evitar frotado intenso y aislar la ropa para descontaminación o eliminación.
Ingestión: Enjuagar la boca, no provocar el vómito y acudir con urgencia a valoración sanitaria por toxicidad sistémica del plomo.
Observación clínica: Vigilar dolor abdominal, vómitos, cefalea, irritabilidad, debilidad, temblor y signos de afectación renal o neurológica.
Actuación sanitaria: Considerar control biológico de plomo en exposiciones relevantes y seguimiento diferido aunque la sintomatología inicial sea leve.
Teléfono toxicológico España: 91 562 04 20

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar formación de polvo, contacto directo y contaminación cruzada con combustibles o residuos orgánicos.
Almacenamiento: Lugar fresco, seco y ventilado, separado de reductores, materias orgánicas, combustibles, alimentos y piensos.
Envases: Bien cerrados, resistentes y protegidos de humedad y golpes. Mantener segregación clara respecto a sustancias incompatibles.
Higiene operativa: No comer, beber ni fumar; lavado exhaustivo tras la intervención y antes de abandonar el área de riesgo.
Uso de seguridad: Disponer de procedimientos de emergencia para derrames, incendio y contaminación secundaria.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento seco y sin contaminación.
Condiciones a evitar: Calor intenso, confinamiento con incendio, fricción en mezclas contaminadas, humedad con arrastre a desagües y contacto con materiales combustibles.
Incompatibilidades: Agentes reductores, polvo metálico, fósforo, azufre, materia orgánica, combustibles, cianuros, sulfuros y productos fácilmente oxidables.
Reacciones peligrosas: Intensificación de combustión, oxidación violenta de materiales compatibles con el combustible, y posible liberación rápida de gases tóxicos en descomposición térmica.
Descomposición: Óxidos de nitrógeno y compuestos de plomo.
Condición táctica relevante: Cualquier contaminación del producto sobre textiles, madera, papel, serrín o residuos urbanos aumenta la severidad del incendio.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil para intervención: La peligrosidad principal deriva de la toxicidad del plomo y de la absorción por ingestión e inhalación de polvo.
Indicadores clínicos: Cólicos abdominales, vómitos, cefalea, irritabilidad, debilidad, alteración neurológica y posible afectación renal.
Exposición repetida: Acumulación corporal con afectación hematológica, renal y neurológica.
Carácter de la exposición: Riesgo importante incluso sin síntomas inmediatos tras contaminación significativa.
Dato operativo: La ausencia de síntomas no excluye intoxicación relevante; toda exposición intensa merece seguimiento.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro ambiental: Muy tóxico para organismos acuáticos y con efectos duraderos.
Movilidad: Al ser soluble, puede contaminar aguas y arrastrarse con escorrentías.
Persistencia: El plomo permanece en el medio y puede incorporarse a sedimentos y cadenas tróficas.
Medida clave: Prioridad alta a contención de aguas de extinción, derrames y residuos de limpieza.
Actuación ambiental: Impedir cualquier vertido a saneamiento; notificar si existe afección a curso de agua o suelo permeable.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones para el mando: Confirmar presencia de oxidante tóxico, fijar zona caliente amplia, posicionar a barlovento y limitar personal expuesto.
Prioridades: 1) Rescate y aislamiento, 2) evitar mezcla con combustibles, 3) control de polvo y escorrentías, 4) protección del personal, 5) recogida segura del residuo.
Si hay fuego: Considerar que el producto alimenta la combustión; no confiar en la sola reducción del foco. Mantener vigilancia de reignición en zonas contaminadas.
Si hay derrame: Intervenir como sólido tóxico oxidante con recogida mecánica cuidadosa, mínima generación de polvo y contención ambiental estricta.
Control de vapores y polvo: No permitir que el viento o el tránsito de vehículos disperse la nube. Elegir accesos cortos y limpios.
Descontaminación: Establecer corredor para personal, herramientas y calzado; separar residuos y aguas de lavado desde el inicio.
Apoyo externo: Avisar a autoridad ambiental y recursos sanitarios si hay exposición relevante, contaminación de red o vertido extenso.
Criterio de mando: Si la escena combina calor, materiales combustibles y polvo visible, tratarla como incidente de alto riesgo con necesidad de sectorización y control rígido.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
ONU: 1470
Designación de transporte: Nitrato de plomo
Clase ADR/RID: 5.1
Riesgo subsidiario: 6.1 puede considerarse operativamente relevante por su toxicidad
Grupo de embalaje: II
Etiqueta de transporte: Comburente; señalizar además toxicidad y peligro ambiental en la gestión operativa
Kemler: 50
Observación reglamentaria: Sustancia sujeta a control estricto por toxicidad del plomo y peligrosidad para el medio ambiente
Información útil de transporte: Mantener separación de productos inflamables y reductores, evitar golpes y calor, y comprobar integridad de bultos antes de su manipulación.
Incidente en transporte: Si hay rotura o incendio del vehículo, priorizar aislamiento, enfriamiento de envases y prevención de dispersión hacia drenajes.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Sólido oxidante, tóxico y ecopeligroso. No combustible, pero agrava incendios. El riesgo principal para intervinientes es la inhalación de polvo y humos tóxicos, además de la contaminación por plomo.
Clave táctica: Aislar, proteger con ERA y traje adecuado, evitar contacto con combustibles, recoger con material inerte no combustible y contener todas las aguas contaminadas.
Criterio prudente: Toda exposición significativa debe tratarse como potencialmente importante aunque la clínica inicial sea escasa.