Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 336
NÚMERO UN: 1107

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Disulfuro de carbono
Sinónimos: Sulfuro de carbono; bisulfuro de carbono; carbon disulfide; carbon bisulfide; CS2
Número CAS: 75-15-0
Número CE (EINECS): 200-843-6
Código Hazchem: 3WE
Uso recomendado: Disolvente industrial, síntesis química, fabricación de intermediarios, procesos de
  vulcanización y usos especializados en industria química.
Restricciones de uso: Evitar empleo con fuentes de ignición, en recintos mal ventilados, en trasiegos sin
  puesta a tierra, junto a oxidantes, bases fuertes o en zonas conectadas con alcantarillado o espacios confinados.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Clasificación operativa: Líquido extremadamente inflamable con toxicidad aguda relevante por inhalación y
  absorción cutánea; vapores muy pesados y de propagación rasante.
Riesgos principales: Encendido muy fácil, retroceso de llama, atmósferas explosivas en un rango muy amplio,
  migración de vapores a distancia, afectación neurológica rápida y peligro grave en cotas bajas.
Estado físico y aspecto: Líquido incoloro a ligeramente amarillento, muy volátil y de evaporación rápida.
Olor: Dulzón o etéreo; con impurezas puede recordar a azufre. El olor no es fiable para valorar seguridad.
Riesgo por vapores: Muy alto. Los vapores son más densos que el aire, se acumulan en fosos, sótanos,
  galerías, arquetas y alcantarillas y pueden inflamarse lejos del punto de fuga.
Datos físico-químicos útiles: Punto de ebullición aprox. 46 C; punto de inflamación aprox. -30 C;
  temperatura de autoignición aprox. 90 C; límites de explosividad aprox. 1 a 50 % en aire; presión de vapor
  muy elevada a temperatura ambiente; densidad aprox. 1,26; solubilidad en agua baja; rápida evaporación.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Vías de exposición: Inhalación, absorción cutánea, contacto ocular e ingestión.
Efectos agudos: Irritación de ojos y vías respiratorias, cefalea, mareo, náuseas, euforia o agitación inicial,
  somnolencia, incoordinación y depresión del sistema nervioso central.
Efectos graves: A concentraciones altas puede producir pérdida de conciencia, depresión respiratoria,
  alteraciones cardíacas, convulsiones y muerte.
Absorción cutánea: Importante; el contacto prolongado o amplio con líquido puede contribuir a toxicidad sistémica.
Efectos por exposición repetida: Riesgo de neuropatía periférica, alteraciones neuroconductuales, efectos
  cardiovasculares y afectación hepática o renal en exposiciones mantenidas.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Extremadamente inflamable. Puede encenderse por chispa mínima, descarga electrostática,
  motor en marcha, interruptores, herramientas no protegidas, superficies calientes o llama piloto.
Riesgo de explosión: Muy elevado. Forma mezclas explosivas con el aire en un intervalo extraordinariamente
  amplio; basta pequeña liberación en recinto, foso o colector para generar atmósfera detonable o deflagrante.
Propagación de vapores: Los vapores avanzan a ras de suelo y pueden alcanzar una fuente de ignición alejada,
  produciendo retroceso de llama hacia el derrame, boca de hombre, cisterna, nave o recipiente.
Espacios confinados: Riesgo crítico en alcantarillado, sótanos, depósitos, galerías técnicas y contenedores.
  La acumulación puede ser rápida y no visible; probable explosión violenta si entra aire y aparece ignición.
Comportamiento en incendio: Arde con rapidez y elevada liberación de vapores. El calentamiento de recipientes
  cerrados provoca aumento de presión, venteo brusco, fisuración o rotura violenta. Posibles reencendidos por
  persistencia de vapores en zonas bajas incluso después de apagar llamas visibles.
Comportamiento del derrame incendiado: El fuego puede extenderse por lámina superficial; si el producto
  penetra en saneamiento, el incendio puede desplazarse por la red con salida de llamas en imbornales.
Productos peligrosos de combustión: Óxidos de azufre, monóxido de carbono, dióxido de carbono y gases
  irritantes y tóxicos.
Medios de extinción adecuados: Espuma resistente a hidrocarburos aplicada suavemente para sofocación y
  supresión de vapores; polvo químico seco en ataque inicial; dióxido de carbono en conatos bien localizados;
  agua pulverizada para enfriamiento de recipientes y protección de exposiciones.
Medios no adecuados: Chorro compacto de agua sobre el líquido, por dispersión del producto, incremento de
  evaporación, arrastre a desagües y ampliación del área incendiada.
Claves de peligro real: Fuego pequeño no implica riesgo pequeño. Un derrame moderado en interior o colector
  puede ser más peligroso que una llama visible en exterior por la posibilidad de explosión súbita.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Prioridad táctica: Control de igniciones, valoración de fuga activa, aislamiento amplio, protección de
  expuestos y decisión temprana entre ataque ofensivo limitado o estrategia defensiva.
Acción inicial: Cortar tráfico, detener motores próximos, prohibir maniobras eléctricas no seguras, evacuar
  a barlovento y desalojar especialmente sótanos, arquetas, galerías, naves cerradas y edificios conectados con
  saneamiento afectado.
Elección de estrategia: Si hay fuga activa importante y no puede cortarse, evitar ataque agresivo que pueda
  dispersar vapores. Valorar defensa, enfriamiento de recipientes y protección de exposiciones. Si el fuego está
  localizado y el cierre es viable, actuar sólo con líneas protegidas y control atmosférico.
Extinción del derrame: Aplicar espuma de forma suave, sin romper la superficie del líquido. Mantener manta
  de espuma suficiente para evitar reignición. Confirmar ausencia de focos ocultos en desagües y huecos.
Recipientes expuestos: Enfriar con agua pulverizada desde abrigo, preferentemente lateral y a distancia.
  Si aumenta el venteo, se deforma el recipiente, cambia el ruido interno o hay llama impingiendo directamente,
  ampliar perímetro, retirar personal y considerar evacuación adicional.
Incendio de recipientes o cisternas: En caso de afectación térmica sostenida, trabajar desde cobertura y
  priorizar enfriamiento continuo. No situarse en línea con fondos, tapas, válvulas o elementos de alivio.
Precauciones concretas: Emplear equipos antideflagrantes, puesta a tierra y unión equipotencial en trasiegos
  de emergencia. No usar ventilación que pueda propagar mezcla inflamable hacia focos de ignición.
Atmósfera y mando: Medir explosividad de forma continuada antes, durante y después del ataque. No dar el
  incendio por controlado mientras persista emisión de vapores o exista producto en red de saneamiento.
Retirada táctica: Ordenarla si no se controla la fuga, si aparecen lecturas crecientes de LEL fuera del
  perímetro previsto o si hay amenaza a colectores, depósitos o recipientes calentados.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar ampliamente, trabajar siempre a barlovento y en cota superior si es posible,
  eliminar fuentes de ignición y detener accesos de personal no protegido.
Aislamiento práctico: Cerrar calles, fosos, talleres, sótanos y entradas a alcantarillado en el entorno
  afectado. Priorizar evacuación de ocupaciones vulnerables situadas en la trayectoria de vapores.
Control de la fuga: Si puede hacerse sin riesgo, cerrar válvulas, accionar cortes remotos, enderezar envases,
  usar obturadores compatibles o transferir producto con equipos ATEX y conexión equipotencial.
Confinamiento: Formar diques con tierra seca o absorbente inerte. Proteger inmediatamente imbornales, cunetas,
  galerías y sumideros. El objetivo principal es impedir la migración de vapores y líquido al saneamiento.
Recuperación: Bombear o aspirar con equipos aptos para atmósferas explosivas. Recoger absorbentes y residuos
  en recipientes metálicos adecuados, cerrados y conectados a tierra.
Absorción: Utilizar material inerte no combustible. Evitar serrín, trapos, turba u otros absorbentes que
  añadan combustible o generen riesgo de calentamiento.
Control de vapores: Aplicar espuma compatible sobre la superficie del derrame para limitar evaporación. La
  nebulización de agua sólo debe emplearse de forma prudente para abatir vapor, evitando empujar el líquido hacia
  desagües o ampliar la nube inflamable.
Fugas en interior: Priorizar evacuación, corte energético seguro, control de accesos y ventilación sólo si
  no crea riesgo de ignición ni desplaza la nube hacia zonas ocupadas. Medir de forma continua en puntos altos y
  bajos, con atención preferente a cotas bajas.
Grandes derrames: Priorizar defensa, control perimetral, monitorización del LEL, protección del saneamiento
  y solicitud temprana de medios especializados. Considerar evacuación ampliada si la nube alcanza zonas urbanas,
  túneles, estaciones o recintos cerrados.
Fin de intervención: No levantar medidas hasta comprobar ausencia de vapor peligroso en arquetas, sótanos,
  huecos estructurales, vehículos y recipientes contaminados.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo de respiración autónoma de presión positiva obligatorio en incendio, fuga,
  rescate, trasiego de emergencia y toda atmósfera no caracterizada o con riesgo de LEL o toxicidad.
Protección corporal: Traje de protección química resistente a disolventes orgánicos para operaciones de fuga
  o derrame con posible contacto. En incendio, ropa de intervención sólo es aceptable como protección térmica si
  se acompaña de ERA y no existe contacto directo con el líquido.
Nivel de protección recomendado: Para aproximación a fuga activa o manipulación de recipientes contaminados,
  usar protección química de alto nivel compatible con vapor y salpicadura. Ajustar tras valoración del mando y
  medición ambiental.
Guantes: Butilo, Viton o laminado barrera, según disponibilidad y compatibilidad. Evitar guantes de baja
  resistencia a disolventes. Sustituir de inmediato si hay salpicadura intensa o degradación.
Ojos y cara: Pantalla facial completa y protección ocular estanca en maniobras con salpicadura o vapor
  condensado. El visor del ERA no sustituye siempre la protección química ocular en trabajos de proximidad.
Calzado: Botas químicas antiestáticas, resistentes a disolventes y con suela que minimice generación de chispas.
Complementos: Detector de explosividad, equipo de comunicación seguro, herramientas antichispa y linterna
  certificada para atmósfera explosiva.
Criterio operativo: No entrar con ropa estructural sola en zona de fuga o derrame. Toda aproximación para
  cierre de válvulas, taponamiento o rescate en nube de vapor exige ERA y control estricto del tiempo de exposición.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Criterio general: Rescatar sólo con protección adecuada. Retirar a la víctima de la zona contaminada sin
  exponerse a uno mismo. La prioridad es aire respirable, control de conciencia y traslado médico precoz.
Inhalación: Llevar a aire fresco, mantener en reposo y abrigado, vigilar vía aérea, respiración y pulso.
  Administrar oxígeno por personal capacitado si procede. Si no respira, iniciar soporte ventilatorio según
  protocolo y activar recurso medicalizado. Traslado urgente incluso si mejora inicialmente.
Contacto con la piel: Retirar ropa y calzado contaminados, cortar prendas si es preciso para evitar arrastre
  sobre piel, lavar con abundante agua y jabón. Mantener observación por posible absorción sistémica.
Contacto ocular: Irrigar de inmediato con abundante agua durante al menos 15 minutos, manteniendo párpados
  abiertos y retirando lentes de contacto si salen con facilidad. Requiere valoración médica.
Ingestión: No provocar el vómito. Enjuagar boca si la persona está consciente. No dar nada por boca a un
  paciente somnoliento. Riesgo de aspiración pulmonar y toxicidad sistémica; traslado urgente.
Ropa contaminada: Embolsar y aislar para evitar exposición secundaria. El personal sanitario debe conocer
  el producto por riesgo de vapores residuales.
Signos de alarma: Confusión, ataxia, somnolencia marcada, convulsiones, dolor torácico, palpitaciones,
  disnea, cianosis o pérdida de conciencia.
Seguimiento clínico: Vigilar depresión neurológica, arritmias, irritación respiratoria y evolución tardía
  tras exposición alta o prolongada.
Centro de Toxicología de España: Servicio de Información Toxicológica 91 562 04 20

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: En circuito cerrado o con ventilación muy eficaz, usando equipos antideflagrantes, conexión a
  tierra, herramientas antichispa y procedimientos para evitar cargas electrostáticas.
Almacenamiento: Recipientes homologados y bien cerrados, en zona fresca, seca y ventilada, alejada de calor,
  radiación solar, llamas, trabajos en caliente y reactivos incompatibles.
Condiciones recomendadas: Cubeto de retención, detección de vapores, señalización ATEX, control de accesos
  y separación de oxidantes y otras materias reactivas.
Restricción operativa: Evitar almacenamiento sobre desagües o cerca de fosos, sótanos, galerías y otras
  zonas donde puedan acumularse vapores.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable si se mantiene en condiciones controladas, con recipientes cerrados, temperatura baja y
  ausencia de contaminantes reactivos o focos de ignición.
Condiciones a evitar: Calor, llama, chispas, fricción, descargas electrostáticas, superficies calientes,
  ventilación insuficiente, radiación solar intensa y cualquier situación que favorezca acumulación de vapor.
Incompatibilidades: Oxidantes fuertes, nitratos, cloratos, peróxidos, agentes halogenantes, bases fuertes y
  materiales o catalizadores capaces de promover reacción o ignición. Mantener separado de productos que aporten
  oxígeno químico o reacción exotérmica.
Reactividad peligrosa: Reacciona vigorosamente con oxidantes; puede generar incendio o explosión. Con aire
  forma mezclas explosivas incluso a temperaturas habituales de trabajo. La electricidad estática es factor crítico
  en trasiego, bombeo y vaciado de recipientes.
Condiciones operativas a vigilar: Recipientes calentados, fugas en interior, contaminación del producto,
  manipulación con equipos no ATEX y operaciones de achique o transvase sin equipotencialidad.
Descomposición peligrosa: Por combustión o calentamiento genera óxidos de azufre, monóxido de carbono,
  dióxido de carbono y otros gases irritantes y tóxicos.
Implicación táctica: La estabilidad química no reduce el peligro de intervención; el riesgo dominante es la
  combinación de volatilidad extrema, atmósfera explosiva y toxicidad por inhalación.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil para intervención: La inhalación es la vía crítica en siniestros. La elevada volatilidad puede
  generar concentraciones incapacitantes en muy poco tiempo, sobre todo en recintos bajos o mal ventilados.
Signos guía: Irritación ocular, cefalea, mareo, euforia o inquietud inicial, seguida de confusión,
  somnolencia, incoordinación, colapso y posible parada respiratoria.
Exposición repetida: Riesgo de daño neurológico periférico, alteraciones del ánimo, afectación cardiovascular
  y posible daño hepático o renal.
Consideración táctica: Una víctima aparentemente recuperada al aire libre puede presentar evolución posterior;
  mantener observación y derivación médica tras exposición significativa.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: Líquido muy volátil con transferencia rápida al aire; aun así, un derrame relevante
  puede afectar agua, suelo, fosos y redes de saneamiento.
Impacto probable: Peligroso para organismos acuáticos en concentración suficiente; especial riesgo en cursos
  de agua pequeños, estaciones de bombeo, depuradoras y recintos hidráulicos cerrados.
Movilidad: Alta dispersión por evaporación; en agua parte volatiliza rápidamente y parte puede mantenerse el
  tiempo suficiente para causar daños locales.
Medida prioritaria: Impedir la entrada a alcantarillas, cauces, balsas y drenajes pluviales o industriales.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones de mando: Confirmar identidad del producto, magnitud de la fuga, dirección del viento, presencia
  de alcantarillado, sótanos, túneles, industrias próximas, carga térmica y población expuesta. Establecer mando
  único, zonificación caliente-templada-fría y control de accesos.
Prioridades: 1) Rescate sólo con protección suficiente. 2) Corte de igniciones. 3) Aislamiento y evacuación
  o confinamiento según escenario. 4) Control atmosférico continuo. 5) Protección del saneamiento. 6) Corte de
  fuga si es seguro. 7) Protección de exposiciones y recipientes.
Aislamiento y evacuación: Ampliar distancias si la fuga afecta interior, red de saneamiento, cisterna,
  recipientes calentados o recintos con mala ventilación. Evacuar especialmente cotas bajas y edificios
  comunicados por sótanos o galerías.
Control atmosférico: Medir LEL de forma continua en el foco, perímetro, arquetas, sótanos, colectores y
  puntos donde la topografía favorezca acumulación. Mantener vigilancia tras la extinción o tras el taponamiento.
Control de vapores: Priorizar manta de espuma y confinamiento del líquido. La ventilación debe decidirse por
  el mando sólo si reduce el riesgo global y no desplaza la nube hacia igniciones o víctimas.
Elección táctica: En derrame sin fuego, suele ser preferible evitar toda acción que favorezca ignición.
  En fuego con fuga no controlable, puede ser más seguro proteger exposiciones y dejar combustión controlada antes
  que extinguir y liberar nube explosiva no contenida.
Enfriamiento de recipientes: Mantenerlo constante si hay exposición al calor. Supervisar deformación,
  aumento de venteo y cambios acústicos. Si aparecen signos de fallo inminente, retirada inmediata.
Entradas y rescates: Limitar personal en zona caliente, trabajar por binomios, con línea de seguridad,
  comunicaciones seguras y tiempos cortos de exposición.
Descontaminación: Establecer corredor para víctimas e intervinientes contaminados por líquido o vapor
  concentrado. Controlar equipos, guantes, ERA y herramienta antes de abandonar zona templada.
Criterio de fin de emergencia: No desmovilizar hasta comprobar ausencia de concentración peligrosa en red de
  saneamiento, sótanos, cubetos, vehículos, recipientes y áreas de posible acumulación secundaria.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: DISULFURO DE CARBONO
Número UN: 1107
Clase de peligro: 3
Riesgo subsidiario: 6.1
Grupo de embalaje: I
Kemler: 336
Código Hazchem: 3WE
Etiquetas de transporte: Líquido inflamable y tóxico.
Lectura operativa ADR: El Kemler 336 indica líquido muy inflamable con peligro tóxico. Debe suponerse nube
  inflamable y exposición inhalatoria relevante desde la fase inicial.
Información útil en carretera: Alejar vehículos y fuentes de ignición, inmovilizar el tráfico, cortar
  encendidos automáticos próximos y revisar cunetas, imbornales y pasos inferiores por posible migración de vapores.
Información útil en cisterna o bulto: Evitar colocarse frente a fondos, tapas o válvulas. Si hay fuga por
  válvula, brida o venteo, trabajar desde abrigo con medición continua y plan de retirada inmediata.
Reglamentación operativa: Tratar el incidente como atmósfera potencialmente explosiva. Emplear material
  certificado para riesgo de explosión, conexión equipotencial en trasiegos y control de accesos estricto.
Implicación para primeros intervinientes: Un porte sin llama visible no excluye situación crítica. La
  prioridad regulatoria y táctica es prevenir ignición, proteger a la población y evitar entrada al saneamiento.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen táctico: Producto de intervención especialmente delicada por su combinación de inflamabilidad extrema,
  baja temperatura de autoignición, vapores muy pesados, rango explosivo muy amplio y toxicidad significativa.
Error crítico frecuente: Infravalorar la distancia a la que puede desplazarse la nube y la facilidad de
  retroceso de llama desde una fuente de ignición aparentemente lejana.
Mensaje clave para dotación: Barlovento, control de igniciones, ERA obligatorio, medición continua, espuma
  para supresión de vapores, protección del alcantarillado, enfriamiento de recipientes y decisión prudente entre
  ataque y defensa según posibilidad real de cortar la fuga.