Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo.
bomberiles.es
[ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER
Nombre del producto: Amoníaco anhidro
Número UN: 1043
Código Kemler: 268
Clase / Riesgo principal: Gas tóxico y corrosivo licuado a presión
Riesgo subsidiario: Inflamable en determinadas condiciones y concentraciones
Número CAS: 7664-41-7
Número CE (EINECS): 231-635-3
Sinónimos: Amoníaco, NH3, amoníaco licuado anhidro
Código Hazchem: 2R
Uso recomendado: Refrigeración industrial, síntesis química, fertilizantes, tratamiento de procesos y neutralización industrial controlada
Restricciones de uso: Exclusivamente en instalaciones y equipos preparados para gas licuado tóxico y corrosivo; evitar empleo en recintos sin ventilación técnica, personal formado y plan de emergencia
Teléfono Toxicología ES: +34 91 562 04 20
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Producto: Gas licuado a presión, incoloro, muy soluble en agua y de olor acre e intensamente irritante.
Aspecto / estado físico: Gas incoloro; licuado bajo presión en recipientes, tuberías o cisternas.
Olor: Penetrante y sofocante; detectable a concentraciones bajas, pero no debe usarse como único sistema de aviso.
Punto de ebullición: Aproximadamente -33,3 grados C.
Punto de inflamación: No aplicable de forma clásica en gas licuado; presenta inflamabilidad en rango limitado en aire.
Autoignición: Aproximadamente 651 grados C.
Límites de explosividad: Aproximadamente 15 a 28 por ciento en aire.
Presión de vapor: Muy elevada a temperatura ambiente; una fuga puede generar liberación masiva y rápida expansión.
Densidad: El gas es más ligero que el aire, pero una liberación fría puede comportarse inicialmente como nube baja o rasante.
Solubilidad en agua: Muy alta; el contacto con agua genera solución amoniacal fuertemente alcalina y corrosiva.
Riesgo por vapores: Muy tóxico e irritante por inhalación; concentraciones elevadas producen incapacidad de escape rápida.
Productos peligrosos
de descomposición: En incendio o descomposición térmica pueden formarse óxidos de nitrógeno, hidrógeno y otros gases irritantes.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Toxicidad inhalatoria alta, corrosión química de tejidos húmedos, quemaduras por frío del líquido licuado y sobrepresión del recipiente por calentamiento.
Comportamiento del gas: La fuga se expande con rapidez; si sale en fase líquida o bifásica produce enfriamiento intenso, niebla visible y posible avance rasante inicial.
Peligro corrosivo: Reacciona con la humedad de ojos, piel y vías respiratorias formando medio fuertemente alcalino con destrucción tisular.
Peligro para recipientes: El calor aumenta la presión interna; la válvula de alivio puede abrirse o el recipiente puede fallar con liberación súbita de nube tóxica.
Peligro en espacios
confinados: Interior, sótano técnico, sala de compresores, galería o nave con ventilación deficiente aumentan mucho la letalidad por concentración y dificultad de escape.
Peligro ambiental: Muy dañino para organismos acuáticos, especialmente si alcanza cauces, balsas, depuradoras o alcantarillado.
Materiales atacados: Puede atacar cobre, zinc, aleaciones de cobre, mercurio y determinados elastómeros, juntas y componentes no compatibles.
Señal táctica útil: Nube blanca, olor penetrante, escarcha en válvulas o tuberías y vegetación afectada orientan a fuga activa.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Riesgo dominante. Causa irritación intensa, tos, disnea, broncoespasmo, laringoespasmo, edema pulmonar y asfixia química.
Contacto con ojos: Dolor intenso, blefaroespasmo, lagrimeo, lesión cáustica, opacidad corneal y riesgo real de pérdida de visión.
Contacto cutáneo: Quemaduras químicas y, si hay líquido licuado, congelación profunda con necrosis local.
Ingestión: Poco probable en intervención; las soluciones concentradas causan quemaduras severas de boca, esófago y estómago.
Efectos retardados: Puede aparecer edema pulmonar diferido tras una aparente mejoría inicial; requiere vigilancia médica.
Poblaciones sensibles: Mayor gravedad en niños, personas mayores, asmáticos, lesionados respiratorios y población confinada sin posibilidad de evacuación rápida.
Capacidad de huida: Exposiciones intensas pueden incapacitar en segundos o pocos minutos por dolor ocular y respiratorio.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad real: El amoníaco no es fácilmente inflamable en exterior abierto, pero sí puede arder o deflagrar cuando alcanza su rango inflamable y existe fuente de ignición suficiente.
Riesgo de explosión: Relevante sobre todo en interiores, fosos técnicos, salas de máquinas, túneles, naves cerradas y zonas con acumulación o ventilación insuficiente.
Mezclas peligrosas: Las mezclas vapor-aire dentro del rango aproximado 15 a 28 por ciento pueden inflamarse; una fuga prolongada en recinto puede alcanzar concentraciones críticas.
Escenario de confinamiento: La sobrepresión por ignición en local cerrado puede causar daños estructurales, proyección de fragmentos y múltiples víctimas por onda y toxicidad.
Efecto del calor: Recipientes, tuberías y cisternas expuestos al fuego pueden sobrepresionarse; la apertura de alivio o la rotura liberan gran volumen de gas tóxico.
Fuego de chorro: Si la fuga se inflama en un punto de escape, puede generarse llama localizada difícil de extinguir mientras continúe el caudal.
Reignición: Tras extinción, la nube no quemada puede desplazarse y reencenderse a distancia si persisten fuentes de ignición.
Productos de combustión: Óxidos de nitrógeno, nitrógeno, hidrógeno y gases muy irritantes; el humo puede ser tóxico aunque la llama sea limitada.
Efecto del agua: El agua pulverizada ayuda a abatir parcialmente vapores, pero la escorrentía forma líquido alcalino corrosivo y contaminante.
Escenario crítico: Fuga masiva en industria frigorífica o cisterna con calentamiento externo, nube tóxica extensa y posible ignición secundaria en puntos remotos.
Valoración táctica: La amenaza principal suele ser la nube tóxica; la inflamabilidad pasa a primer plano en recintos cerrados, zonas con chispas, soldadura, motores o equipos no protegidos.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios adecuados: Agua pulverizada o niebla para refrigerar recipientes, proteger exposiciones, facilitar evacuación y abatir parcialmente la nube; polvo químico seco y CO2 en fuegos incipientes accesorios.
Medios complementarios: Espuma para combustibles del entorno si hay incendio secundario de materiales adyacentes, no como agente principal sobre el amoníaco en fuga.
Medios no adecuados: Chorro compacto directo sobre la fuga o sobre charco de solución contaminada; puede dispersar el producto, aumentar emisiones y empeorar la exposición.
Prioridad táctica: Si hay fuga sin fuego, suele ser preferible eliminar igniciones, aislar y controlar el escape antes que provocar inflamación.
Fuga ardiendo: No extinguir la llama si el producto sigue saliendo y no puede cortarse con rapidez y seguridad; extinguir puede generar nube tóxica no visible y más extensa.
Recipientes afectados: Refrigerar de forma continua, desde cobertura, a máxima distancia posible y fuera del eje de alivio de válvulas. Mantener enfriamiento prolongado tras controlar el foco.
Protección de equipos: Trabajar a barlovento, con ERA y protección química. Limitar tiempo de exposición y prever relevo corto.
Corte del suministro: Prioridad alta si existe acceso seguro a válvulas remotas, paro de proceso, cierre de línea, descarga a antorcha o seccionamiento del circuito.
Control de vapores: Aplicar cortinas o niebla de agua con objetivo de desviar o abatir parcialmente la nube lejos de víctimas y equipos sensibles, evitando arrastrarla a zonas ocupadas.
Aislamiento y evacuación: Desalojar a sotavento y en áreas de posible acumulación. Restringir tráfico, ferrocarril o maniobras industriales que puedan aportar ignición.
Incendio en instalaciones: Valorar paro total o parcial, desconexión eléctrica no esencial, cierre de ventilación forzada que extienda la nube y confinamiento de drenajes contaminados.
Riesgo para el mando: Toda maniobra interior o de aproximación al punto de fuga requiere justificar beneficio claro frente a la toxicidad y al potencial de sobrepresión.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Acción inicial: Aislar con amplitud, reconocer desde barlovento y preferiblemente en cota superior, identificar dirección real de la nube y prever cambios por viento y obstáculos.
Objetivo inmediato: Salvar vidas, detener exposición masiva y evitar que la nube penetre en viviendas, centros sanitarios, escuelas, túneles, galerías o alcantarillado.
Pequeñas fugas: Cierre de válvula, reapriete o colocación de medios de control sólo por personal entrenado, con ERA, protección química y línea de seguridad.
Grandes fugas: Establecer zonas caliente, tibia y fría; evacuar o confinar según dirección de la nube, meteorología y capacidad real de sellado de edificios.
Aislamiento operativo: Cortar accesos, detener motores, soldadura, tráfico y cualquier foco de ignición. Evitar que curiosos o personal no protegido entren en la nube.
Abatimiento de vapores: La niebla de agua puede desviar y absorber parcialmente el amoníaco; usarla para proteger rutas de evacuación y equipos, teniendo en cuenta la formación de escorrentía cáustica.
Uso prudente del agua: No convertir la maniobra en aporte masivo sin control; el agua incrementa volumen de residuo alcalino y puede llevar contaminación a sumideros.
Derrame de líquido: Mantener distancia, evitar pisado y contacto directo, usar barreras para canalizar la escorrentía y proteger drenajes, fosos y conducciones.
Control del entorno: Cerrar alcantarillas, aislar colectores, detener ventilaciones que arrastren la nube a interiores y monitorizar atmósfera en puntos altos y bajos.
Ventilación táctica: En interiores, ventilar de manera dirigida sólo cuando ello no empeore la exposición exterior; abrir rutas de salida hacia zona segura y controlada.
Fuga en vehículo cisterna: Valorar posición del vehículo, integridad del depósito, estado de válvulas y tuberías, impacto térmico, accesibilidad a corte remoto y necesidad de trasiego o especialista.
Fuga por válvula de alivio: Interpretar que puede existir sobretemperatura o sobrellenado; no colocarse frente al venteo y reforzar refrigeración y aislamiento.
Descontaminación inicial: Sacar a víctimas de la nube, retirar ropa contaminada y lavar con agua abundante. Establecer corredor de descontaminación para intervinientes expuestos.
Criterio de espera: Si el cierre no es seguro, la táctica correcta puede ser proteger vidas, refrigerar, controlar la nube y esperar recursos especializados.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo respiratorio autónomo de presión positiva obligatorio en zona caliente, rescate, aproximación a la fuga y toda atmósfera no controlada.
Protección corporal: Para reconocimiento próximo y salpicaduras, traje químico resistente a cáusticos y gases; para cierre de fuga o alta concentración, preferible traje estanco a gases adecuado al riesgo.
Nivel operativo: La intervención directa sobre fuga presurizada exige el máximo nivel de protección disponible compatible con movilidad y tiempo de trabajo.
Guantes: Guantes químicos compatibles y de puño largo, preferiblemente butilo, neopreno o material certificado frente a amoníaco y soluciones alcalinas.
Botas: Botas químicas resistentes a cáusticos, antideslizantes y compatibles con uso en superficie mojada y fría.
Protección ocular: Pantalla facial completa y protección ocular estanca; en rescate y desconexión de líneas no basta la gafa abierta.
Protección térmica: Tener en cuenta el riesgo por frío del líquido licuado y la congelación de piezas metálicas; usar elementos que minimicen contacto directo.
Protección del mando
y apoyo cercano: Incluso fuera de la nube visible puede existir concentración peligrosa; quienes se aproximen a zona tibia deben disponer de protección respiratoria según medición y evolución.
Control del personal: Rotación corta, vigilancia de síntomas respiratorios y oculares, control de entrada-salida, descontaminación al abandonar zona caliente y relevo precoz si hay irritación.
Limitación importante: El traje estructural convencional por sí solo no proporciona protección suficiente frente a nube concentrada de amoníaco.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Principio general: Prioridad absoluta a retirar de la exposición sin crear nuevas víctimas. Todo socorrista debe entrar protegido con ERA si hay sospecha de atmósfera contaminada.
Inhalación: Trasladar de inmediato a aire limpio, mantener en reposo y posición semisentada, administrar oxígeno si el protocolo lo contempla y vigilar vía aérea, broncoespasmo y fatiga respiratoria.
Inhalación grave: Si hay dificultad respiratoria intensa, cianosis, estridor o disminución de consciencia, activar soporte vital avanzado y traslado urgente medicalizado.
Observación respiratoria: Aunque el afectado mejore, mantener vigilancia hospitalaria por posible edema pulmonar retardado tras exposición importante.
Ojos: Irrigar inmediatamente con abundante agua templada y suave durante al menos 15 minutos, preferiblemente más si persisten molestias. Mantener párpados abiertos y retirar lentes si resulta fácil.
Lesión ocular: No aplicar neutralizantes, colirios improvisados ni pomadas en escena. Protección estéril ligera y evacuación oftalmológica urgente.
Piel: Retirar ropa, calzado y joyas contaminadas. Lavar con abundante agua durante al menos 15 minutos. Continuar irrigación si persiste irritación o dolor.
Contacto con líquido: Tratar simultáneamente quemadura química y por frío. No arrancar ropa adherida por congelación; cubrir con material limpio y derivar.
Quemadura por frío: Recalentamiento suave con agua templada, sin frotar, sin calor intenso y sin romper ampollas.
Ingestión: Si se trata de solución acuosa, enjuagar boca, no provocar el vómito, no dar neutralizantes y trasladar urgentemente para valoración médica.
Ropa contaminada: Embolsar o aislar para evitar exposición secundaria; quien la manipule debe usar guantes y protección adecuada.
Datos para sanitarios: Informar de producto, tiempo de exposición, vía, síntomas, posible concentración y si hubo contacto con líquido licuado.
Signos de alarma: Tos persistente, disnea, sibilancias, ronquera, dolor torácico, alteración visual, quemadura extensa o deterioro progresivo obligan a evacuación prioritaria.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: En sistemas cerrados, con detección de fugas, ventilación técnica, procedimientos escritos y personal específicamente entrenado.
Almacenamiento: Recipientes verticales o conforme a diseño, protegidos del calor y del sol, con válvulas protegidas, accesibilidad de emergencia y separación de incompatibles.
Temperatura: Evitar calentamiento del recipiente, golpes sobre válvulas y zonas sin alivio de presión adecuado.
Materiales compatibles: Aceros adecuados para servicio de amoníaco y componentes certificados; verificar juntas, sellos y mangueras.
Separación: Alejar de ácidos, oxidantes, hipocloritos, halógenos y metales incompatibles como cobre y sus aleaciones.
Medidas operativas: Duchas y lavaojos cercanos, corte de emergencia visible, control de drenajes y señalización clara por toxicidad inhalatoria y corrosividad.
Inspección: Revisar corrosión, hielo anómalo, olores, válvulas, líneas flexibles y dispositivos de alivio de forma periódica.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento y uso industrial controlado.
Condiciones a evitar: Calor intenso, exposición al fuego, confinamiento de la nube, golpes en válvulas, sobrellenado, contaminación del producto y contacto con incompatibles.
Incompatibilidades: Ácidos, oxidantes fuertes, hipocloritos, halógenos, mercurio, plata, cobre, zinc y sus aleaciones, así como diversos compuestos reactivos sensibles a bases.
Reacciones peligrosas: Con ácidos genera neutralización violenta y desprendimiento de calor con nieblas irritantes; con hipocloritos puede producir cloraminas y otros gases tóxicos.
Corrosión específica: El contacto con cobre y ciertas aleaciones puede deteriorar componentes y favorecer fugas o fallo de equipos.
Condiciones de presión: El recipiente cerrado sometido a calor incrementa rápidamente presión interna, con posible apertura de alivio o fallo mecánico.
Descomposición peligrosa: A alta temperatura o en combustión puede generar óxidos de nitrógeno, nitrógeno e hidrógeno; en atmósferas reactivas el riesgo aumenta.
Comportamiento con agua: La absorción en agua reduce parte del vapor, pero produce solución fuertemente alcalina y corrosiva que sigue siendo peligrosa.
Implicación táctica: Nunca mezclar deliberadamente con agentes incompatibles para neutralizar en escena; la neutralización improvisada puede agravar el incidente.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vía crítica: Inhalación.
Efecto inmediato: Irritación intensa de ojos y vías respiratorias incluso a concentraciones relativamente bajas.
Alta exposición: Puede producir laringoespasmo, edema pulmonar, colapso respiratorio y muerte.
Contacto ocular: Lesión cáustica severa con secuelas permanentes posibles.
Contacto cutáneo: Quemaduras químicas y por congelación cuando hay fase líquida.
Mecanismo lesional: Sustancia alcalina muy soluble en agua que daña con rapidez tejidos húmedos superficiales y profundos.
Observación útil: El olor puede alertar pronto, pero la habituación, el pánico o una liberación masiva en interior reducen la capacidad real de huida.
Seguimiento sanitario: Toda exposición importante requiere valoración médica, aunque la sintomatología inicial parezca moderarse.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Ecotoxicidad: Muy tóxico para organismos acuáticos en vertidos directos o concentraciones elevadas.
Comportamiento en agua: Se disuelve rápidamente, eleva el pH y provoca daño agudo en peces, invertebrados y flora acuática.
Movilidad: En aire se dispersa con rapidez; en agua puede desplazarse y afectar puntos alejados si el vertido es importante.
Persistencia: No suele persistir de forma prolongada como compuesto estable, pero el impacto agudo puede ser severo.
Impacto en redes: Especialmente problemático en alcantarillado, depuradoras, balsas, fosos y recintos hidráulicos cerrados.
Medida ambiental clave: Evitar entradas a drenajes, colectores, cauces, balsas y suelos donde pueda generarse contaminación secundaria extensa.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones iniciales: Confirmar producto por panel naranja, documentación, instalación afectada, placas y detectores adecuados. Tratar inicialmente el incidente como nube tóxica corrosiva.
Prioridad de mando: Priorizar rescate viable, protección de población y control del escape antes que la ofensiva sobre el foco si la exposición es inaceptable.
Posicionamiento: Siempre a barlovento y preferiblemente en cota superior. Evitar vaguadas, patios hundidos, fosos, túneles, galerías, salas de compresores y zonas cerradas.
Zonificación: Delimitar zonas caliente, tibia y fría con control estricto de accesos. Registrar entrada y salida del personal y descontaminación obligatoria.
Aislamiento: Establecer perímetro amplio y ampliarlo si cambia viento, topografía o visibilidad de la nube. Alejar población y tráfico a sotavento.
Evacuación o confinamiento: Decidir según dirección de nube, velocidad del viento, densidad inicial, hora del día y capacidad real de sellado de edificios. No ordenar confinamiento sin posibilidad de cierre y control efectivo.
Control de vapores: Usar agua pulverizada de forma táctica para proteger rutas de escape, exposiciones, puestos de mando y equipos, evitando empujar la nube hacia nuevas víctimas.
Recipientes y cisternas: Refrigerar si reciben radiación térmica o hay incendio cercano. Valorar distancia de seguridad por posible fallo violento y venteo prolongado.
Fuga con fuego: Mantener la llama si el gas no puede cortarse con seguridad. Preparar corte del suministro, refrigeración y aislamiento; extinguir sólo cuando ello reduzca el riesgo global.
Rescate: Sólo con ERA y protección química adecuada. Extracción rápida, descontaminación inmediata y triaje por afectación respiratoria y ocular.
Medición: Integrar detectores de amoníaco, control de oxígeno, observación visual de nube, olor referido y meteorología real; no basarse en un único indicador.
Coordinación: Movilizar técnico de planta, transportista, especialista en gases licuados tóxicos, policía para control perimetral y sanitarios con capacidad de manejo respiratorio.
Comunicaciones: Informar claramente a población y servicios sobre dirección de la nube, áreas restringidas, rutas seguras y medidas de autoprotección.
Error frecuente: Infravalorar una fuga por ausencia de llama o por pensar que el gas siempre asciende; una descarga fría puede desplazarse a ras de suelo y entrar en edificaciones.
Criterio de retirada: Si no existe posibilidad razonable de cortar la fuga con seguridad, la maniobra correcta es defensiva: aislamiento, protección de personas, refrigeración y espera especializada.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Número UN: 1043
Denominación transporte: AMONÍACO ANHIDRO
Clase ADR/RID: 2
Código de clasificación: 2TC
Etiquetas: Gas tóxico y corrosivo; verificar panelado y etiquetado efectivo de la unidad de transporte implicada.
Código Kemler: 268
Código Hazchem: 2R
Grupo de envase: No aplicable a gases de clase 2
Tipo de transporte: Gas licuado a presión en botellas, baterías, contenedores o cisternas especializadas.
Información útil para ADR: Confirmar carta de porte, instrucciones escritas, número UN, nombre propio de expedición, estado del recipiente y localización de válvulas, fase líquida y fase vapor.
Restricciones de circulación:Cabe valorar corte inmediato de vía, túnel, apartadero ferroviario o área logística por nube tóxica y riesgo secundario de ignición.
Túneles / circulación: Aplicar restricciones ADR y desvío amplio del tráfico en incidente; impedir paso de vehículos a sotavento o a través de la nube.
Reglamentación operativa: Sustancia sometida a normas estrictas de almacenamiento, equipos a presión, prevención de fugas, exposición laboral y planes de emergencia interior y exterior según instalación.
Reglamentación laboral: Exige control técnico de atmósferas, formación específica y procedimientos de trabajo por riesgo inhalatorio severo y corrosividad.
Observación transporte: En cisternas, la evolución depende en gran medida de la integridad de válvulas, tuberías, discos o válvulas de alivio y daño térmico recibido.
Dato táctico de transporte: Un vehículo aparentemente estable puede seguir liberando producto durante largo tiempo; no aproximarse sin evaluar eje de venteo, posición del depósito y posibilidad de volteo.
XV. OBSERVACIONES FINALES
Síntesis operativa: Amoníaco anhidro UN 1043 debe abordarse como incidente de nube tóxica corrosiva de alta prioridad, con inflamabilidad secundaria en circunstancias favorables.
Claves de intervención: Barlovento, ERA, protección química, aislamiento amplio, control de accesos, cierre de fuga sólo si es seguro, refrigeración de recipientes expuestos y protección de drenajes.
Error frecuente a evitar: Subestimar el riesgo por ver poca llama o por confiar en el olor; la incapacitación respiratoria y ocular puede aparecer antes de una huida eficaz.
Criterio sanitario: Toda víctima con síntomas respiratorios, oculares, contacto con líquido o exposición intensa debe ser evaluada con urgencia en medio sanitario.
Criterio final de mando: Si el escape no puede controlarse con seguridad, la decisión correcta es defensiva: proteger personas, ordenar evacuación o confinamiento útil, gestionar la nube y esperar apoyo especializado.