Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER
Producto: Oxígeno refrigerado líquido
Número UN: 1033
Kemler: 225
Teléfono Instituto Nacional de Toxicología (España): +34 91 562 04 20

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Oxígeno refrigerado líquido
Sinónimos: Oxígeno líquido, oxígeno criogénico, LOX
Número CAS: 7782-44-7
Número CE (EINECS): 231-956-9
Código Hazchem: 2TE
Uso recomendado: Oxidante industrial y medicinal; soporte de combustión en procesos metalúrgicos, corte y soldadura; aplicaciones criogénicas y de laboratorio con equipos autorizados; almacenamiento y distribución en instalaciones diseñadas para servicio con oxígeno.
Restricciones de uso: Evitar cualquier contacto con aceites, grasas, asfaltos, textiles contaminados, materiales combustibles, absorbentes orgánicos y equipos no desengrasados ni certificados para servicio con oxígeno.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Gas oxidante licuado criogénico. No es combustible, pero alimenta y acelera de forma muy intensa la combustión. Puede hacer arder con facilidad materiales que en aire normal apenas prenden o arden lentamente. El líquido y las superficies enfriadas producen quemaduras criogénicas severas. La evaporación rápida genera atmósferas enriquecidas en oxígeno con aumento muy marcado del riesgo de incendio, propagación súbita y reencendido.
Estado físico y aspecto: Líquido criogénico azul pálido; al evaporar forma gas incoloro. Puede generar nube visible por condensación de humedad ambiental.
Olor: Inodoro.
Punto de ebullición: Aproximadamente -183 grados C.
Punto de inflamación: No aplica; no es inflamable.
Temperatura de autoignición: No aplica al producto; en atmósferas enriquecidas disminuye notablemente la energía necesaria para que otros combustibles se inflamen.
Límites de explosividad: No aplica como gas combustible; el enriquecimiento en oxígeno amplía o agrava la inflamabilidad de otras sustancias presentes.
Presión de vapor: Muy elevada a temperatura ambiente por rápida vaporización del líquido criogénico.
Densidad: El líquido es más denso que el agua; el gas muy frío puede comportarse inicialmente como más pesado que el aire y desplazarse por cotas bajas antes de mezclarse.
Solubilidad en agua: Limitada en términos operativos; el peligro dominante no es la disolución sino el enriquecimiento comburente de la atmósfera.
Riesgo por vapores: El gas frío puede acumularse inicialmente en fosos, cunetas, galerías o espacios confinados. Tras mezclarse con el aire puede enriquecer amplias zonas y aumentar la facilidad de ignición de ropa, maderas, aislantes, pinturas, espumas y residuos combustibles.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: El oxígeno no actúa como tóxico convencional en exposiciones atmosféricas breves, pero una atmósfera muy enriquecida favorece riesgos fisiológicos en exposiciones prolongadas o especiales y aumenta de forma crítica el peligro de incendio de la ropa y del entorno. En intervención, el riesgo sanitario inmediato suele ser el frío extremo, la lesión por contacto y el comportamiento anormal del fuego en la zona.
Contacto con la piel: Quemadura criogénica, congelación, dolor, palidez, pérdida de sensibilidad, endurecimiento tisular y posible necrosis si el contacto es prolongado.
Contacto con los ojos: Lesión severa por congelación, dolor intenso, lagrimeo y posible daño corneal con riesgo funcional.
Ingestión: Vía poco probable; el contacto con líquido criogénico en boca o tracto digestivo produce lesión térmica por congelación.
Efectos inmediatos relevantes: Lesión por frío, impregnación de ropa y materiales por oxígeno, aumento extremo del riesgo de ignición y combustión acelerada.
Efectos diferidos prudentes: En lesión criogénica pueden aparecer daño tisular más extenso del que parece inicialmente; conviene reevaluación médica aunque la zona recupere color o sensibilidad parcial.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Comportamiento frente al fuego: Sustancia no inflamable, pero comburente muy potente. En una atmósfera enriquecida en oxígeno la combustión es mucho más rápida, más caliente y más difícil de controlar. Materiales ordinarios pueden arder con violencia anormal: ropa, guantes, papel, cartón, maderas, espumas, pinturas, gomas, plásticos, asfaltos, aceites, grasas, aislantes y suciedad industrial.
Riesgo táctico real: La escena puede parecer sin fuego activo y seguir siendo extremadamente peligrosa. Una fuga puede crear una zona donde cualquier chispa, fricción, impacto, estática, motor en marcha, freno caliente, cuadro eléctrico, herramienta metálica o colilla desencadene ignición inmediata de materiales cercanos o de ropa impregnada.
Escenarios críticos: Derrame sobre asfalto, superficies bituminosas, absorbentes orgánicos, ropa, madera o residuos; fuga en muelles de carga, talleres, hospitales, laboratorios, plantas de gases, galerías técnicas, cisternas o zonas con combustibles asociados; incendio cercano a recipientes criogénicos con venteo sostenido.
Medios de extinción adecuados: Seleccionar según el combustible realmente implicado. Agua pulverizada abundante para enfriar recipientes, válvulas, estructuras y superficies expuestas al calor. Espuma para hidrocarburos o líquidos inflamables del entorno cuando el planteamiento táctico lo exija y el equipo esté limpio y compatible. Polvo químico seco o CO2 para fuegos incipientes de equipos o combustibles concretos, siempre que la actuación no exponga al personal ni agrave el enriquecimiento de oxígeno en materiales próximos.
Medios de extinción no adecuados: No dirigir chorro compacto sobre derrames criogénicos, válvulas o materiales impregnados si puede proyectar líquido, extender la zona contaminada o comprometer la estabilidad del envase. No usar serrín, trapos, cartón, turba ni absorbentes orgánicos. No emplear equipos, racores o herramientas contaminados con grasa o aceite.
Riesgo de explosión: Los recipientes criogénicos pueden romper violentamente si se calientan o si falla su integridad estructural. Materiales combustibles o porosos impregnados de oxígeno líquido pueden reaccionar de forma explosiva o deflagrante por choque, compresión, fricción o impacto. En presencia de combustibles, el enriquecimiento de oxígeno puede ensanchar el rango de inflamabilidad y aumentar la velocidad de combustión.
Riesgo por confinamiento: Si el líquido queda atrapado entre válvulas o en sistemas cerrados, la expansión por vaporización puede generar sobrepresiones peligrosas. En espacios semicerrados puede producirse rápida saturación comburente de ropa, techos, conductos y materiales aislantes.
Reencendido: Muy probable mientras persista enriquecimiento de oxígeno en ropa, suelos, absorbentes, juntas, recovecos, bandejas, equipos, materiales aislantes o residuos.
Productos peligrosos de descomposición: El oxígeno no genera por sí mismo productos tóxicos de combustión propios; el peligro deriva de la combustión intensificada de otros materiales y de los humos del combustible afectado.
Señales de agravamiento: Llamas blancas o muy brillantes, propagación anormalmente rápida, combustión de materiales poco combustibles, reencendidos repetidos, escarcha intensa en conducciones, venteo sostenido, sonidos de alivio de presión y deterioro térmico de envases orientan a incidente severo con comburente criogénico.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Objetivo táctico: Proteger vidas, evitar rotura violenta de recipientes, limitar el enriquecimiento de oxígeno, retirar combustibles expuestos, enfriar envases y controlar el incidente sin crear nuevas fuentes de ignición.
Prioridades de mando: 1) confirmar UN 1033 y naturaleza comburente criogénica, 2) establecer aislamiento y cortar accesos, 3) evacuar personal no esencial y ocupar posiciones a barlovento, 4) suprimir fuentes de ignición, 5) enfriar recipientes y estructuras expuestas, 6) cerrar válvulas o cortes remotos solo si la maniobra es segura, 7) mantener vigilancia por reencendido y por atmósfera enriquecida.
Medios adecuados: Agua pulverizada abundante para enfriamiento continuo de cisternas, depósitos, bastidores, válvulas, tuberías y exposiciones. El agente extintor del fuego visible debe elegirse por el combustible implicado en el entorno, no por el oxígeno.
Medios no adecuados: Chorro sólido directo sobre válvulas, dispositivos de alivio, charcos criogénicos o materiales impregnados cuando exista riesgo de proyección, dispersión del derrame o agravamiento del incidente. Maniobras con herramientas o equipos sucios de hidrocarburos. Aproximaciones innecesarias por zonas bajas o cerradas.
Precauciones concretas: Aislar la zona y trabajar preferentemente a barlovento. Detener motores, soldadura, grupos electrógenos, calefactores, extractores no certificados y equipos que produzcan chispas. Mantener a personal y vehículos fuera de zonas donde el gas frío pueda desplazarse. No caminar ni apoyar herramientas sobre materiales escarchados o impregnados con oxígeno líquido.
Intervención sobre envases: Si el recipiente está expuesto al fuego, enfriar de forma sostenida y a distancia con agua pulverizada desde posición protegida. Observar deformación, cambio de color de la estructura, intensificación del venteo, vibración, sonidos anómalos o pérdida de estabilidad. Si no puede garantizarse enfriamiento eficaz, ampliar perímetro y pasar a defensa exterior.
Fuga incendiada o entorno incendiado: Si la fuga coincide con combustibles en combustión, el objetivo principal es refrigerar, aislar, proteger exposiciones y cortar la alimentación si es seguro. Extinguir la llama sin controlar la fuga puede dejar una nube enriquecida más peligrosa que la combustión visible.
Control del entorno: Retirar o mojar combustibles próximos: palets, cartones, maderas, textiles, residuos, envases plásticos, combustibles líquidos y materiales porosos. Señalizar y excluir suelos o equipos posiblemente enriquecidos. Valorar ventilación táctica si ayuda a dispersar la atmósfera alterada sin empujarla hacia focos de ignición.
Enfriamiento prolongado: Mantener refrigeración mientras exista exposición térmica, duda sobre la integridad del recipiente o venteo significativo. No suspender el enfriamiento por mejora aparente si la fuente de calor persiste.
Observación táctica: Tras extinguir el fuego visible, asumir que persiste riesgo de reencendido hasta ventilación suficiente, medición atmosférica favorable cuando sea posible y recuperación térmica completa de ropa, suelos, aislamientos y materiales afectados.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas iniciales: Aislar y balizar con perímetro amplio. Establecer mando, control de accesos y sectorización. Trabajar a barlovento y en cotas seguras si la topografía lo permite. Evacuar personal no imprescindible y detener tráfico rodado o peatonal en el área de posible enriquecimiento de oxígeno.
Decisiones de mando: Determinar rápidamente si se trata de pequeña fuga controlable, fuga sostenida, venteo operativo, rotura de línea, derrame masivo o cisterna afectada. Priorizar cierre remoto, defensa exterior, evacuación y control de ignición según la magnitud y la exposición térmica.
Fuga sin fuego: Suprimir todas las fuentes de ignición. Si la maniobra es segura, cerrar válvula, activar paro remoto o aislar el tramo afectado con personal competente. Dejar evaporar el líquido en zona controlada; no intentar represarlo con materiales combustibles ni cubrirlo con absorbentes.
Derrame sobre suelo: Mantener libres de personal las superficies afectadas hasta evaporación completa y recuperación térmica. Evitar especialmente contacto con asfalto, betunes, aceites, grasas, serrín, cartón, ropa, madera o residuos orgánicos. No pisar charcos ni zonas escarchadas. Recordar que suelos, juntas y objetos pueden quedar temporalmente enriquecidos en oxígeno.
Control de vapores y atmósfera: La nube visible indica enfriamiento y humedad condensada, pero no delimita exactamente la zona peligrosa. Ventilar de forma natural o mecánica solo con equipos adecuados y evitando arrastrar el gas hacia focos de ignición, edificios ocupados o galerías técnicas. Medir oxígeno ambiental cuando se disponga de equipos aptos; no reocupar hasta retorno a niveles normales y estables.
En interiores: Abrir accesos y facilitar ventilación cruzada de forma controlada según la geometría del local, evitando corrientes hacia salas de calderas, cocinas, cuadros eléctricos, talleres o aparcamientos. Parar procesos y equipos que aporten calor o chispas. Restringir totalmente la entrada en espacios confinados salvo rescate imprescindible con ERA y plan de seguridad.
Alcantarillas, fosos y huecos: Vigilar acumulación del gas frío al inicio y persistencia de atmósfera alterada en huecos, sótanos, cunetas, galerías de servicio, canales y cubetos. Balizar arquetas, pozos, desagües y accesos secundarios. Comprobar zonas bajas antes de autorizar retorno.
Recuperación y limpieza: No absorber con materiales orgánicos. Retirar del área cualquier elemento impregnado de oxígeno y dejarlo airear en zona segura, ventilada y libre de ignición. No devolver al servicio ropa, guantes, escobas, cuerdas, absorbentes, mangueras o equipos hasta pérdida completa del enriquecimiento.
Evacuación prudente: Ampliar distancias si la fuga procede de cisterna, depósito fijo o instalación con fuego próximo, si existe imposibilidad de cierre, si el venteo es sostenido o si hay materiales combustibles ampliamente impregnados.
Descontaminación operativa: La prioridad no es neutralizar químicamente, sino ventilar, airear, retirar materiales incompatibles y esperar evaporación y normalización del ambiente.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: ERA autónomo de presión positiva en atmósferas no controladas, incendios, espacios confinados, maniobras próximas a la fuga, operaciones en interior o cuando exista incertidumbre sobre la composición del ambiente. Aunque el oxígeno no sea tóxico por sí mismo en aire normal, el ERA protege frente a humos de incendio, atmósferas alteradas, frío extremo y cambios peligrosos del entorno.
Protección ocular y facial: Pantalla facial completa y gafas ajustadas aptas para criogénicos. Evitar visores y gafas con suciedad combustible, productos grasos o restos de hidrocarburos.
Protección de manos: Guantes específicos para criogénicos, secos, limpios, holgados para retirada rápida y libres de aceites o grasas. No usar guantes húmedos, rotos o contaminados.
Protección corporal: Ropa de intervención limpia y seca, o traje compatible con bajas temperaturas cuando proceda. En maniobras directas con criogénicos, delantal, manguitos o cubrepantalón específicos si están disponibles. Evitar prendas ceñidas que retengan líquido. Mantener la ropa libre de hidrocarburos, grasas, espumas secas combustibles o suciedad industrial.
Protección de pies: Botas de seguridad secas, limpias y en buen estado. Evitar suelas impregnadas de combustibles. No introducir el pie en charcos criogénicos ni pisar materiales escarchados.
Protección de cabeza y cuello: Casco con pantalla, protección de cuello y prendas secas. Evitar capuchas, forros o complementos contaminados con sustancias combustibles.
Herramientas y equipos: Utilizar material limpio, desengrasado y apto para servicio con oxígeno. Comprobar racores, llaves, juntas, válvulas y mangueras. Evitar impactos innecesarios sobre superficies o materiales posiblemente impregnados.
Limitación operativa: No usar ropa, guantes, trapos, cuerdas ni equipos con restos de grasa, gasóleo, aceites, lubricantes o suciedad industrial. Si existe sospecha de enriquecimiento en la ropa, retirarla de servicio y airearla lejos de llamas, chispas, motores, resistencias y cigarrillos.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Criterio general: Prioridad a rescate seguro, retirada de la exposición, control del frío y valoración médica temprana. Evitar maniobras bruscas sobre tejidos congelados y no exponer al rescatador a atmósfera no controlada o materiales enriquecidos en oxígeno.
Inhalación: Trasladar a aire fresco o zona segura sin exponer al rescatador. Mantener en reposo, abrigado y bajo observación. Si hay dificultad respiratoria, aplicar soporte según protocolo y recursos disponibles. Vigilar tos, dolor torácico, irritación respiratoria, alteración del nivel de conciencia o malestar tras exposición prolongada en condiciones especiales. Derivar a valoración médica cuando existan síntomas o duda clínica.
Contacto con la piel: Retirar con cuidado ropa y calzado no adheridos. No arrancar prendas pegadas a la piel. No frotar, no masajear y no aplicar calor directo. Recalentar lentamente con agua templada, aproximadamente tibia, hasta recuperación gradual de color y sensibilidad. Cubrir con apósito estéril seco y voluminoso. Inmovilizar si la lesión es extensa. Atención médica siempre que haya congelación evidente, ampollas, dolor persistente o afectación de manos, pies, cara o genitales.
Contacto con los ojos: Irrigar de inmediato con agua templada abundante durante al menos 15 minutos. No usar agua caliente. No forzar la apertura si hay adherencia por congelación; continuar irrigación suave. Evitar presión sobre el globo ocular. Proteger ambos ojos si hay dolor intenso y traslado urgente a asistencia oftalmológica.
Ingestión: Poco probable. Si existe lesión por frío en boca, labios o garganta, no provocar vómito ni administrar bebidas calientes ni alcohol. Si la persona está consciente, enjuagar suavemente con agua templada y derivar a valoración médica.
Ropa contaminada: La ropa, calzado o guantes expuestos a oxígeno líquido pueden quedar altamente combustibles durante un tiempo. Retirarlos con seguridad y mantenerlos alejados de llamas, chispas, cigarrillos, motores, resistencias y zonas calientes.
Conductas a evitar: No frotar, no aplicar pomadas grasas en el lugar, no usar calor intenso, no pinchar ampollas, no permitir fumar ni acercarse a fuentes de ignición con ropa posiblemente enriquecida.
Observación clínica: La lesión criogénica puede progresar y parecer menor al inicio. Vigilar perfusión, dolor, ampollas, pérdida de sensibilidad, afectación ocular y signos respiratorios. Mantener seguimiento aunque la apariencia inicial parezca limitada.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Usar solo equipos limpios, secos y autorizados para oxígeno. Abrir válvulas lentamente para evitar calentamientos locales, choque térmico o adiabático y esfuerzos en la instalación. Evitar atrapamiento de líquido entre válvulas cerradas. Prohibido engrasar racores, roscas o conexiones salvo productos específicamente autorizados para servicio con oxígeno.
Almacenamiento: En recipientes criogénicos ventilados, verticales, protegidos del calor, del sol intenso y de golpes mecánicos, en área bien señalizada y con buen intercambio de aire. Separar de combustibles, reductores, gases inflamables, aceites, grasas y materiales orgánicos.
Condiciones del área: Suelos limpios, sin restos de asfalto degradado, absorbentes, maderas, cartones o residuos. Control de ignición y prohibición de fumar. Accesos despejados para intervención.
Práctica segura: Verificar purga, compatibilidad de materiales, alivio de presión y ausencia de contaminación orgánica antes de maniobras sobre líneas, depósitos o evaporadores.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento y uso en recipientes adecuados. La peligrosidad operativa deriva de su fuerte capacidad oxidante y de la expansión del líquido al vaporizarse.
Condiciones a evitar: Calentamiento de envases, fuego próximo, confinamiento del líquido entre válvulas, contacto con materiales combustibles, choque mecánico sobre materiales impregnados, contaminación con aceites o grasas, acumulación del gas en zonas mal ventiladas y exposición prolongada de recipientes a radiación térmica.
Incompatibilidades: Hidrocarburos, lubricantes, grasas, aceites, asfaltos, alquitrán, disolventes combustibles, materiales orgánicos porosos, textiles, papel, madera, corcho, algunas gomas y plásticos, agentes reductores, metales finamente divididos y sustancias fácilmente oxidables.
Reactividad peligrosa: Favorece combustión violenta y puede provocar ignición extremadamente rápida de materiales impregnados con oxígeno líquido. La compresión, fricción, impacto o aplastamiento sobre superficies, absorbentes o residuos contaminados puede desencadenar reacción energética. En presencia de combustibles, amplifica la violencia del incendio y facilita reencendidos.
Condición crítica operativa: Una zona aparentemente segura puede seguir siendo peligrosa mientras ropa, suelos, juntas, aislamientos, filtros o residuos permanezcan enriquecidos en oxígeno. La reactividad disminuye al ventilar y recuperar temperatura ambiente, pero no debe asumirse seguridad inmediata tras el cese visible de la fuga.
Productos peligrosos de descomposición: No aplica como descomposición tóxica propia; los humos y gases peligrosos dependerán de los materiales que ardan bajo atmósfera enriquecida.
Observación táctica: Equipos o conducciones escarchadas, materiales rígidos por enfriamiento y objetos aparentemente inertes pueden comportarse de forma anormal. Evitar golpes, cierres forzados y manipulaciones bruscas.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Datos útiles: Toxicidad química intrínseca baja en condiciones atmosféricas normales. El riesgo dominante para intervinientes es la lesión por frío y el entorno de combustión intensificada. En exposiciones especiales a altas concentraciones o presión, el oxígeno puede producir efectos pulmonares o neurológicos.
Vías de exposición relevantes: Contacto cutáneo y ocular con líquido criogénico; inhalación en atmósferas enriquecidas o en escenarios con incendio y humos asociados.
Signos de alarma: Dolor, palidez, endurecimiento o insensibilidad cutánea, ampollas posteriores, lesión ocular, irritación respiratoria, tos o malestar tras exposición anómala.
Interpretación para intervención: La gravedad clínica inmediata suele depender más de la congelación y de la dinámica del incendio que de toxicidad sistémica clásica.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: No se considera contaminante persistente del suelo o agua. Se evapora y vuelve a la atmósfera. El daño ambiental directo es limitado, pero el peligro indirecto puede ser elevado por intensificación de incendios y afectación térmica del entorno.
Movilidad: Evaporación rápida del líquido; el gas frío puede desplazarse temporalmente a ras de suelo.
Impacto operativo: Evitar contacto con materiales combustibles naturales o industriales. La prioridad ambiental en intervención es prevenir incendios secundarios y daños a instalaciones, vegetación y fauna cercana.
Persistencia operativa: El riesgo desaparece cuando cesa el enriquecimiento de oxígeno y los materiales recuperan temperatura y condiciones normales.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones para el mando: Confirmar de inmediato que el UN 1033 corresponde a un comburente criogénico y no a un combustible. Priorizar aislamiento, control estricto de ignición, enfriamiento de recipientes expuestos y retirada de combustibles. Si hay fuego implicando envases o cisterna, valorar defensa exterior y ampliación de perímetro antes que maniobras de proximidad.
Zonificación: Establecer zona caliente amplia alrededor de la fuga, charco criogénico, cisterna o instalación afectada. Crear zona templada para control de personal, ERA, relevo y revisión de contaminación por oxígeno en equipos y vestuario. Mantener zona fría alejada de posibles acumulaciones de gas, tráfico, maniobras de vehículos y focos de ignición.
Aislamiento y evacuación: Aumentar distancias si existe cisterna afectada por fuego, fuga no controlable, venteo intenso, exposición prolongada al calor, duda sobre la integridad del envase o materiales ampliamente impregnados. Evacuar interiores, sótanos, fosos y áreas donde el gas frío pueda concentrarse o donde el enriquecimiento de oxígeno favorezca incendios súbitos.
Lectura del incidente: Incendios anormalmente vivos, combustión rápida de ropa o residuos, reencendidos repetidos, escarcha intensa en válvulas o tuberías, ruido de venteo y llama muy brillante orientan a fuga de oxígeno criogénico. La nube visible no marca por sí sola el límite de la zona peligrosa.
Maniobras recomendadas: Aproximación protegida y preferentemente a barlovento. Enfriamiento sostenido con agua pulverizada. Cierre remoto o manual solo si es seguro y con personal entrenado. Ventilación táctica en interiores para reducir enriquecimiento. Espera operativa hasta evaporación completa y normalización atmosférica.
Control de vapores: Considerar que el gas frío puede desplazarse por desniveles y penetrar en huecos. Vigilar sótanos, arquetas, galerías y alcantarillado. Medir concentración de oxígeno si hay equipos disponibles. No autorizar reingreso ni retorno de servicios hasta niveles ambientales normalizados y estables.
Aspectos críticos para la dotación: No apoyar rodillas, guantes, mangueras ni herramientas sobre superficies escarchadas o impregnadas. No usar absorbentes combustibles. No permitir cigarrillos, teléfonos no seguros, vehículos al ralentí ni herramientas que produzcan chispas en zona afectada.
Protección respiratoria y relevo: Mantener ERA en maniobras próximas, incendios, espacios cerrados y cuando existan humos o atmósfera no evaluada. Prever relevo por esfuerzo, exigencia de enfriamiento prolongado y riesgo de fatiga decisional.
Relación con conductor o personal de planta: Obtener ubicación de válvulas, capacidad de envases, producto exacto, tiempo de fuga, condiciones térmicas y posibilidad real de corte remoto. Confirmar si existen combustibles, aceites o instalaciones críticas próximas.
Criterio de final de intervención: No desmovilizar por ausencia de llama visible. Mantener vigilancia hasta cese de fuga, evaporación total, recuperación térmica de superficies, ventilación suficiente y desaparición del enriquecimiento de oxígeno en la zona y en los materiales afectados.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: OXÍGENO, REFRIGERADO LÍQUIDO
Número UN: 1033
Clase de transporte: 2
Clasificación: Gas oxidante licuado refrigerado
Etiqueta principal: 2.2 con riesgo subsidiario 5.1 según la señalización aplicable en transporte
Kemler: 225
Código Hazchem: 2TE
Información útil en transporte: Se transporta en recipientes criogénicos, cisternas o envases con aislamiento y dispositivos de alivio. El peligro principal en accidente es la fuga con formación de atmósfera enriquecida, el frío extremo y la posible rotura del recipiente si recibe calor. Mantener alejadas las operaciones de corte, remolque agresivo, soldadura o rescate mecánico que generen chispas cerca del punto de fuga.
Lectura del panel y la carga: El panel naranja con Kemler 225 y UN 1033 orienta a gas oxidante criogénico. Confirmar por carta de porte, señalización lateral, etiquetas y documentación del conductor. Verificar cantidad transportada, tipo de recipiente, posición del vehículo y existencia de otros productos incompatibles en el mismo vehículo o en la instalación.
Medidas de transporte para mando: Aislar calzada y accesos, cortar tráfico en ambas direcciones si la nube o el riesgo térmico lo exige, impedir aproximación de motores, proteger huecos, cunetas, pasos inferiores y zonas cerradas, y valorar evacuación de edificaciones próximas cuando exista fuga importante o cisterna calentada.
Reglamentación operativa: Tratar conforme a ADR, RID, IMDG o IATA como gas oxidante licuado refrigerado. Aplicar procedimientos de mercancías peligrosas, control de atmósferas enriquecidas en oxígeno, uso de equipos limpios para servicio con oxígeno y gestión conservadora de recipientes criogénicos expuestos al fuego.
Compatibilidad en transporte: Separar de combustibles, materias orgánicas, agentes reductores y materiales contaminados con hidrocarburos. La contaminación de válvulas, racores o equipos de trasiego incrementa de forma muy significativa el riesgo de ignición.
Decisión táctica de retirada: Si una cisterna o envase grande está afectado por fuego y no puede garantizarse enfriamiento efectivo o corte seguro de la fuga, priorizar evacuación, defensa exterior y ampliación del perímetro.
Utilidad práctica para primeros intervinientes: Ante accidente de tráfico con esta carga, no asumir que la ausencia de llamas implica bajo riesgo. La intervención inicial debe centrarse en reconocimiento, aislamiento, control del tráfico, protección respiratoria, enfriamiento si hay exposición al calor y espera de apoyo especializado si la fuga no es inmediatamente controlable.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: El UN 1033 corresponde a oxígeno refrigerado líquido. El peligro dominante no es que arda por sí mismo, sino su potente acción comburente unida al frío extremo. Una fuga puede convertir en muy inflamables materiales habituales y hacer que incendios pequeños evolucionen con rapidez y violencia anormal.
Prioridades: 1) identificar como comburente criogénico, 2) aislar y evacuar según evolución, 3) eliminar ignición, 4) retirar combustibles, 5) enfriar recipientes expuestos, 6) cortar fuga si es seguro, 7) ventilar y controlar atmósfera, 8) mantener vigilancia por reencendido hasta normalización.
Advertencia final: Cualquier ropa, absorbente, madera, papel, asfalto, tierra orgánica, aislante o equipo contaminado con oxígeno líquido debe considerarse temporalmente de ignición fácil y combustión acelerada. No dar por segura la escena hasta evaporación completa, aireación suficiente y recuperación térmica de todos los materiales implicados.