Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 23
NÚMERO UN: 1027

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Ciclopropano
Sinónimos: Trimethyleno; cyclopropane
Número CAS: 75-19-4
Número CE (EINECS): 200-847-8
Código Hazchem: 2WE
Uso recomendado: Gas anestésico de uso histórico y empleo industrial o de laboratorio muy limitado;
  la referencia principal actual es la gestión del transporte y la respuesta a emergencias.
Restricciones de uso: No utilizar en presencia de fuentes de ignición, oxidantes ni en espacios
  mal ventilados. Manipulación reservada a personal entrenado y con equipos aptos para gas inflamable.
Identificación para transporte: Gas inflamable en recipientes a presión; puede comportarse además
  como asfixiante simple en recintos cerrados.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Gas extremadamente inflamable; forma mezclas explosivas con el aire con facilidad.
  En recintos cerrados desplaza oxígeno y puede producir asfixia. La exposición elevada provoca depresión
  del sistema nervioso central con efecto narcótico. Los recipientes sometidos a calor pueden romperse o
  descargar violentamente por alivio de presión.
Estado físico y aspecto: Gas incoloro, licuado/comprimido según recipiente y temperatura.
Olor: Débil, etéreo; no fiable para detección operativa.
Riesgo por vapores: El gas liberado puede desplazarse y acumularse localmente en zonas bajas,
  recintos semiconfinados, fosos, galerías, sótanos y puntos con ventilación insuficiente.
Densidad relativa del gas: Algo superior al aire; tendencia a persistir a baja cota si no hay buena
  ventilación.
Solubilidad en agua: Baja.
Presión de vapor: Muy elevada a temperatura ambiente por tratarse de gas licuado/comprimido.
Comportamiento general: El peligro dominante en siniestro es la combinación de nube inflamable,
  posible retraso de ignición y sobrepresión en caso de deflagración.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Puede causar cefalea, mareo, somnolencia, euforia, incoordinación, disminución del nivel
  de conciencia, narcosis y asfixia por desplazamiento del oxígeno.
Contacto con piel: El chorro de gas licuado o la expansión rápida pueden causar quemaduras frías,
  congelación localizada y adherencia de ropa o guantes humedecidos.
Contacto con ojos: Irritación intensa y lesión por frío con posible daño corneal si hay proyección
  directa.
Ingestión: Vía no habitual en emergencia con este producto.
Efectos inmediatos relevantes: Asfixia simple, depresión neurológica, riesgo de parada respiratoria
  en atmósferas muy cargadas y lesiones locales por frío.
Población especialmente sensible: Personas con patología respiratoria, cardiopatías, alteraciones
  neurológicas o exposición simultánea a otros depresores del sistema nervioso central.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Extremadamente inflamable.
Punto de ebullición: Aproximadamente -33 grados C.
Punto de inflamación: No aplica a gas inflamable; se inflama con facilidad a temperatura ambiente.
Temperatura de autoignición: Aproximadamente 490-500 grados C.
Límites de explosividad: Muy amplios; alrededor de 2,4 % a 10,4 % en aire.
Riesgo de explosión: Elevado, sobre todo en fuga no incendiada en interior o en zonas bajas. La nube
  puede desplazarse hasta un punto remoto de ignición y retroceder la llama hacia la fuga. El rango de
  inflamabilidad permite deflagraciones severas incluso con mezclas relativamente pobres. En espacios
  confinados, la sobrepresión puede causar daños estructurales importantes.
Comportamiento en incendio: Si el gas ya está ardiendo, la llama puede ser la única barrera que evita
  la acumulación de una nube explosiva mayor. Si se extingue sin cortar el suministro, puede formarse una
  atmósfera explosiva de forma inmediata.
Recipientes expuestos: El calentamiento incrementa la presión interna; existe riesgo de venteo por
  dispositivos de alivio, fallo de válvula o rotura del recipiente. La proyección de fragmentos y el
  chorro encendido deben considerarse amenazas reales.
Fuentes de ignición críticas: Llamas, chispas mecánicas o eléctricas, electricidad estática, motores,
  maniobras de interruptores, herramientas no protegidas, superficies calientes y equipos de ventilación
  no antideflagrantes.
Productos peligrosos de descomposición: En combustión incompleta puede generar monóxido de carbono y
  humos irritantes; en combustión más completa, dióxido de carbono.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción adecuados: Polvo químico seco y dióxido de carbono para fuegos incipientes o
  localizados cuando el cierre del suministro sea inmediato o prácticamente simultáneo. Agua pulverizada
  o niebla para refrigerar recipientes, estructuras y exposiciones. La espuma tiene utilidad limitada en
  fuego de gas, pero puede emplearse para proteger combustibles secundarios cercanos.
Medios no adecuados: Chorro compacto de agua sobre la fuga, sobre la válvula dañada o sobre la llama
  de gas si no se controla el aporte. Puede dispersar el producto, favorecer acumulaciones peligrosas o
  complicar el acceso a la válvula.
Precauciones concretas:
  No extinguir la llama de una fuga de gas si no es posible cerrar el suministro con seguridad.
  Refrigerar de forma continua los recipientes expuestos desde abrigo y a distancia.
  Establecer perímetro amplio y retirar personal no imprescindible.
  Eliminar de inmediato todas las fuentes de ignición en la zona y en áreas potencialmente afectadas por
  desplazamiento de la nube.
  Vigilar reencendidos, alivios de presión, deformaciones del recipiente y cambios en el sonido de la fuga.
Táctica recomendada:
  Priorizar rescate viable, aislamiento, control de ignición, cierre de válvula y protección de
  exposiciones.
  Si la fuga está incendiada y el cierre no es posible, mantener la combustión controlada, enfriar
  recipientes y preparar maniobra segura sobre la válvula o esperar recurso especializado.
  Si la fuga no está incendiada, evitar cualquier maniobra que pueda generar chispa y trabajar con
  monitorización continua de explosividad y oxígeno.
Enfriamiento de recipientes: Aplicar agua pulverizada de forma sostenida sobre botellas, colectores,
  válvulas y superficies metálicas expuestas al calor. Mantener el enfriamiento incluso después de
  extinguir fuegos adyacentes hasta comprobar descenso estable de temperatura.
Evacuación: Ampliar evacuación si hay fuego impingiendo sobre botellas, imposibilidad de corte,
  exposición térmica prolongada, confinamiento del gas o incidentes en túneles, sótanos o industrias con
  múltiples puntos de ignición.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar la zona, evacuar personal no esencial, cortar igniciones y detener el
  tráfico. Prohibir vehículos, equipos eléctricos no protegidos, herramientas que produzcan chispa,
  llamas abiertas, cigarrillos y maniobras de interruptores en el área afectada.
Aislamiento inicial: Establecer un perímetro amplio desde el primer momento y aumentarlo si la nube
  entra en edificaciones, alcantarillas, galerías, túneles o zonas de baja cota. Considerar evacuación
  preventiva de recintos anexos y corte de ventilaciones o climatización que puedan arrastrar el gas.
Control de la fuga: Si el recipiente, la válvula o el punto de emisión son accesibles con seguridad,
  cerrar el paso lentamente y sin generar golpes mecánicos. Si no es posible, dejar ventear en condiciones
  controladas, proteger exposiciones y solicitar recurso especializado.
Control de vapores: La prioridad es impedir acumulación en atmósferas inflamables. Ventilar de forma
  natural siempre que sea posible. En interiores, usar sólo ventilación mecánica antideflagrante y
  orientarla para alejar la nube de personas, edificios, tomas de aire, alcantarillas y puntos de
  ignición.
Protección del entorno: Impedir la entrada del gas en sótanos, zanjas, fosos, alcantarillas,
  galerías de servicio, conductos y espacios confinados. Señalizar y cerrar accesos incluso fuera del
  foco visible de la fuga.
Medición: Monitorizar de forma continuada explosividad y oxígeno en el punto de fuga, recorridos de
  la nube, edificaciones próximas y espacios bajos. No declarar zona segura hasta obtener lecturas
  repetidas estables en ventilación controlada.
Fuga incendiada: Mantener la combustión controlada si no puede cerrarse la válvula. Refrigerar
  recipientes, proteger exposiciones y preparar la maniobra de corte. Evitar aproximación frontal al
  chorro.
Recipiente dañado en transporte: Inmovilizar el vehículo, asegurar freno y entorno, valorar retirada
  de vehículos próximos y establecer mando único. Si hay fuga en túnel o semiconfinamiento, la evacuación
  rápida y el control de ventilación son prioritarios.
Recuperación: No se recoge como derrame líquido convencional. La actuación se centra en detener o
  confinar la emisión, ventilar, medir y mantener control de igniciones hasta atmósfera segura.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de circuito abierto a presión positiva para toda entrada en
  zona caliente, incendio, fuga en recinto o cualquier atmósfera con explosividad significativa o déficit
  de oxígeno. No usar filtros como única protección en intervención ofensiva.
Protección corporal: Traje de intervención estructural en incendio o proximidad a radiación térmica.
  En fuga sin fuego, ropa de protección antillama y antiestática compatible con riesgo de ignición. Si hay
  posibilidad de contacto con gas licuado o superficies intensamente frías, añadir protección frente a
  quemadura por frío.
Guantes: Guantes de intervención para maniobras de incendio; guantes adecuados frente a frío intenso
  o criogénico cuando se manipulen válvulas, latiguillos o piezas enfriadas por expansión del gas.
Ojos y cara: Máscara facial del ERA y, cuando proceda, pantalla facial adicional para operaciones
  cercanas a válvulas, escapes a presión o riesgo de proyección de partículas y hielo.
Calzado y control estático: Botas de intervención y medidas para minimizar generación de electricidad
  estática. Emplear herramientas antichispa cuando la situación lo permita.
Equipos complementarios: Detectores de explosividad y oxígeno, cámara térmica para valorar
  calentamiento de recipientes, líneas de agua para enfriamiento, iluminación protegida y comunicaciones
  seguras para atmósfera potencialmente explosiva.
Criterio de uso: Toda maniobra sobre válvulas, proximidad a chorro o acceso a interior afectado debe
  realizarse con ERA, protección térmica adecuada, control de línea de retirada y respaldo de equipo.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Teléfono Instituto Nacional de Toxicología (España): 91 562 04 20
Principio general: Socorrer sólo si la escena es segura. El rescatador no debe entrar en atmósfera
  sospechosa sin equipo autónomo. Priorizar extracción a zona con aire respirable, control de vía aérea,
  oxigenación y valoración médica.
Inhalación: Retirar a la víctima a aire fresco sin exponerse el rescatador. Mantener en reposo,
  semisentado si respira con dificultad, y abrigado. Administrar oxígeno suplementario por personal
  entrenado si está disponible. Si presenta respiración ineficaz o apnea, iniciar ventilación asistida y
  RCP según protocolo. Vigilar deterioro neurológico, hipoxia y recurrencia de síntomas tras aparente
  mejoría.
Inhalación en espacio confinado: Considerar siempre exposición grave aunque la víctima parezca
  recuperarse. Precisa observación médica por posible hipoxemia, broncoaspiración asociada a pérdida de
  conciencia o complicaciones cardiovasculares.
Contacto con piel: En caso de chorro frío o congelación, retirar ropa y calzado no adheridos. No
  arrancar prendas pegadas a la piel. Calentar gradualmente la zona con agua templada, aproximadamente a
  temperatura corporal, sin usar agua caliente ni calor seco directo. No frotar, no masajear y no romper
  ampollas. Cubrir con apósito limpio y seco. Valorar lesión profunda aunque el dolor inicial sea escaso.
Contacto extenso con frío: Si hay afectación amplia o signos de hipotermia, retirar a ambiente
  templado, sustituir ropa fría o húmeda, abrigar y evacuar con prioridad sanitaria.
Contacto con ojos: Lavar con agua templada abundante durante al menos varios minutos manteniendo los
  párpados separados si es posible sin forzar. Si existe congelación marcada, no intentar separar tejidos
  adheridos ni aplicar presión. Retirar lentes de contacto sólo si salen con facilidad. Protección ocular
  estéril y evacuación oftalmológica urgente.
Ingestión: No esperable como vía relevante; si se sospecha exposición secundaria por condensado muy
  frío o contaminación asociada, no provocar el vómito y valorar por personal sanitario.
Observaciones clínicas: Buscar cefalea, mareo, somnolencia, incoordinación, desorientación, cianosis,
  disminución del nivel de conciencia, arritmias y signos de lesión por frío. Tras pérdida de conciencia,
  parada respiratoria, exposición en recinto cerrado o sospecha de hipoxia intensa, la evacuación debe ser
  medicalizada.
Información útil para sanitarios: El cuadro se comporta principalmente como exposición a gas
  asfixiante e hidrocarburo ligero con efecto narcótico. El tratamiento es de soporte: oxígeno, control
  de vía aérea, ventilación y tratamiento de lesiones por congelación. Mantener vigilancia cardíaca en
  exposiciones significativas.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Usar sólo en instalaciones bien ventiladas, con equipos compatibles para gases
  inflamables y control estricto de igniciones. Abrir válvulas lentamente. Comprobar fugas con métodos
  adecuados, nunca con llama. Mantener conexión equipotencial y buenas prácticas antiestáticas cuando
  proceda.
Almacenamiento: Recipientes en posición segura, protegidos del sol, de golpes y de temperaturas
  elevadas. Mantener en zona fresca, bien ventilada y señalizada para gas inflamable.
Segregación: Alejar de oxígeno, óxido nitroso, cloro, peróxidos y otras sustancias oxidantes.
Condiciones a evitar: Calor, radiación solar intensa, choque mecánico sobre válvulas, confinamiento
  de fugas y acumulación de electricidad estática.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento y uso controlado. La inestabilidad
  práctica en emergencias deriva de su extrema inflamabilidad y de la presión del recipiente, no de una
  descomposición espontánea en condiciones ordinarias.
Incompatibilidades: Oxidantes fuertes, atmósferas enriquecidas con oxígeno, agentes halogenantes y
  mezclas que favorezcan ignición o combustión violenta. Debe mantenerse segregado de botellas o líneas
  de gases oxidantes.
Condiciones a evitar: Llama, chispas, superficies calientes, calentamiento del recipiente, recintos
  cerrados con mala ventilación, descargas electrostáticas, impactos sobre válvulas y maniobras bruscas.
Reactividad operativa: En presencia de aire forma mezclas inflamables con facilidad. La fuga puede
  inflamarse de forma diferida tras desplazamiento de la nube. La extinción sin cierre del aporte genera
  riesgo inmediato de nueva nube explosiva.
Polimerización: No se espera polimerización peligrosa en condiciones ordinarias de intervención.
Descomposición: En incendio o calentamiento intenso genera gases tóxicos de combustión, en particular
  monóxido de carbono, además de dióxido de carbono.
Consecuencia táctica: La prioridad operativa es evitar acumulación, ignición diferida y
  sobrecalentamiento de recipientes mediante aislamiento, ventilación controlada y enfriamiento continuo.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad aguda útil: La peligrosidad inmediata deriva sobre todo de su efecto anestésico y de
  asfixia por desplazamiento del oxígeno más que de una toxicidad sistémica alta.
Signos y síntomas: Mareo, euforia, somnolencia, cefalea, desorientación, incoordinación, pérdida de
  conciencia y parada respiratoria en exposiciones graves.
Contacto criogénico: Puede producir lesiones locales por congelación en piel y ojos.
Consideración médica: Tratar como exposición a gas asfixiante e hidrocarburo ligero con depresión del
  sistema nervioso central. Observar especialmente a víctimas de exposición en interior o con pérdida de
  conciencia.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: Gas muy volátil; liberado a la atmósfera se dispersa con rapidez.
Impacto principal: El riesgo ambiental inmediato suele ser menor que el riesgo para personas,
  estructuras y equipos; la prioridad operativa es evitar incendio, explosión y acumulación en espacios
  cerrados o de baja cota.
Agua y suelo: No se espera persistencia relevante en agua o suelo por su alta volatilidad.
Medida práctica: Evitar ventilaciones forzadas hacia zonas ocupadas, tomas de aire, hospitales,
  centros públicos y recintos bajos.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones para el mando:
  Determinar de inmediato si la fuga está incendiada o no; esta decisión condiciona toda la táctica.
  Si la llama estabiliza la fuga y no puede cerrarse la válvula, mantener combustión controlada,
  refrigerar y proteger exposiciones.
  Si la fuga no está encendida, imponer control de ignición máximo, cortar suministros no esenciales,
  monitorizar explosividad y valorar evacuación ampliada.
  Considerar escenario de ruptura de botella o descarga violenta si hay exposición térmica directa.
Aislamiento y evacuación:
  Ampliar el perímetro en interiores, sótanos, industrias con equipos eléctricos, túneles, galerías o
  zonas con mala ventilación.
  Evacuar recintos situados a sotavento y de baja cota cuando exista migración de la nube o mediciones
  cercanas al rango inflamable.
  Restringir accesos hasta confirmar atmósfera segura con medición repetida.
Posicionamiento: Aproximación desde barlovento y, cuando sea posible, desde cota superior. Evitar
  colocarse en la trayectoria de válvulas, alivios de presión o posibles proyecciones del recipiente.
Zonificación: Zona caliente con acceso restringido y ERA obligatorio; zona templada para apoyo
  técnico, control de acceso, asistencia sanitaria y descontaminación básica por contacto frío; zona fría
  para mando y logística.
Objetivos prioritarios: Rescate viable, aislamiento, cierre de suministro, refrigeración de
  recipientes, control de vapores, protección de exposiciones y medición atmosférica continuada.
Control de vapores: En interiores, valorar ventilación antideflagrante dirigida y apertura de puntos
  altos y bajos según recorrido previsto de la nube, evitando desplazarla hacia ocupantes o focos de
  ignición.
Recipientes: Comprobar temperatura, integridad de válvulas, deformaciones, escarcha anómala, sonido
  del escape y posibles alivios de presión. Si un recipiente sometido a fuego no puede enfriarse de forma
  efectiva, aumentar distancias y retirar personal.
Espacios confinados: No entrar sin ERA, medición previa, línea de seguridad, ventilación controlada y
  plan de rescate. Suponer siempre atmósfera inflamable o deficiente en oxígeno hasta demostrar lo
  contrario.
Incidente en transporte: Confirmar número UN, paneles y etiquetas, inmovilizar el vehículo, cortar
  circulación, valorar afección a drenajes y edificios cercanos y solicitar especialista en mercancías
  peligrosas si el cierre no es inmediato.
Criterio de finalización: No levantar medidas hasta confirmar ausencia de atmósfera inflamable en
  foco, recorridos previsibles de la nube, espacios bajos, alcantarillas y recintos anexos.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
ONU: 1027
Designación de transporte: CICLOPROPANO
Clase de transporte: 2
Clasificación: Gas inflamable
Etiqueta: 2.1
Código de clasificación ADR: 2F
Código de peligrosidad Kemler: 23
Código Hazchem: 2WE
Información útil ADR: Gas inflamable en recipiente a presión. La lectura operativa del panel naranja
  indica peligro por gas y por inflamabilidad. En incidente de transporte, priorizar identificación,
  aislamiento, control de ignición, evaluación de fuga encendida o no encendida y enfriamiento de
  recipientes expuestos.
Túnel ADR: En túneles y pasos semiconfinados la severidad potencial aumenta notablemente por
  acumulación de nube y multiplicación de focos de ignición; valorar corte completo, evacuación temprana y
  gestión específica de ventilación.
Documento de transporte: Verificar carta de porte, panel naranja, etiquetas 2.1, tipo y número de
  recipientes y cantidad total transportada para dimensionar aislamiento, evacuación y necesidad de apoyo
  especializado.
Reglamentación práctica: Aplican las normas de gases inflamables a presión: prohibición de fuentes de
  ignición, segregación de oxidantes, manipulación por personal capacitado, control de estanqueidad y
  uso de equipos compatibles con atmósferas explosivas.
Referencia para intervención: Cualquier discrepancia entre rotulación, documentación y contenido real
  obliga a trabajar con el escenario más desfavorable hasta identificación confirmada.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Gas extremadamente inflamable con rango explosivo amplio y capacidad para actuar
  como asfixiante simple en espacios confinados. El mayor peligro en intervención suele ser la formación de
  nube explosiva tras fuga no incendiada o la rotura del recipiente por calentamiento.
Criterio práctico: No precipitar la extinción de una fuga incendiada sin control del suministro.
  Priorizar cierre de válvula, refrigeración, medición atmosférica, control de igniciones y evacuación
  cuando la nube pueda afectar a recintos cerrados o zonas de baja cota.
Observación final: En incidentes en interior, sótanos, galerías, túneles o transporte urbano,
  considerar desde el inicio un escenario de alta severidad y solicitar apoyo especializado en mercancías
  peligrosas si el control no es inmediato.